Los 900 kilos ofertados en la Festa do Percebe de Corme se agotaron en poco más de tres horas
El precio de la ración se mantuvo en los 30 euros al igual que en la pasada edición

La XXXIV edición de la Festa do Percebe celebrada este sábado en Corme se saldó con un nuevo abarrote de público, al punto de que los alrededor de 900 kilos ofrecidos para la degustación se agotaron en poco más de tres horas.
Desde primeras horas de la mañana la afluencia de visitante hacia la villa marinera fue constante, de tal forma que poco antes del mediodía el dispositivo de seguridad conformado por Policía Local, GES y Protección Civil, que en total movilizaron a más de una veintena de efectivos, optaron por cortar el acceso rodado a la entrada del pueblo.
Como alternativas de estacionamiento se ofertaban dos amplias fincas emplazadas en las inmediaciones del colegio público, el entorno de la playa del Osmo y las explanadas de O Cairo, en donde también se dispuso un servicio de autobús para desplazar desde allí a los visitantes hasta las inmediaciones de las instalaciones portuarias donde se celebraba la fiesta.
A mediodía pandillas enteras identificadas por sus camisetas abarrotaban calles y bares, mientras que los más precavidos, especialmente muchas familias, se afanaban por adquirir los tickets que daban derecho a participar en la degustación.
Antes de empezar la misma se ofició una misa de campaña en la Praza da Ribeira, que se vio realzada por las voces de la Coral Brisas do Mar y en la que se pidió por todas las víctimas que se ha cobrado el mar.
En el apartado de autoridades se contó con la presencia del director de Turismo de Galicia, Xosé Merelles; del director xeral de Maiores e Atención Sociosanitaria, Antón Acevedo; y de la directora xeral de Desenvolvemento Pesqueiro, Ángeles Vázquez. Ejerció de anfitrión el alcalde de Ponteceso, José Manuel Mato Martínez.
Pregón e indisposición del patrón mayor
En la Praza da Ribeira también se llevó a cabo la lectura del pregón, apartado en el que siguió el protagonismo para la mujer cormelana.
Si en la edición del año pasado el privilegio fue para el equipo de fútbol femenino del Corme, en esta ocasión se apostó por una redera histórica, Rosa Rodríguez Vidal, con motivo de su inminente jubilación.
Su alocución se vio momentáneamente interrumpida por la repentina indisposición sufrida en pleno palco de autoridades por el patrón mayor de la cofradía de pescadores, Roberto Vidal, quien rápidamente tuvo que ser evacuado al PAC de Ponteceso para ser atendido de un cólico de riñón.
La pregonera hizo un repaso por los alrededor de 45 años que lleva de redera, recordando que empezó de joven en su Malpica natal y que continuó con el oficio tras casarse con un marinero de Corme.
Rosa Rodríguez se mostró optimista con respecto al futuro de las rederas. “Creo que se vai poder vivir deste traballo porque cada vez quedamos menos”, dijo, aunque a sus 62 años ella también está a punto de jubilarse al verse beneficiada por la aplicación del coeficiente reductor por el que tanto lucharon tanto ella como sus compañeras de profesión.
Sin dar tiempo siquiera a que finalizase la intervención de la pregonera, se puso en marcha la esperada degustación del popular crustáceo, para la que los comensales tuvieron que armarse de paciencia por las largas colas que se formaron.

Crustáceo de gran calidad
Al final la espera mereció la pena, ya que todos los interrogados coincidían en destacar la gran calidad del percebe de este año, que se volvió a servir en raciones de alrededor de 300 gramos acompañados con cachelos de Coristanco, gracias al convenio de colaboración que han suscrito el propio Concello de Coristanco y el de Ponteceso.
La ración, ofrecida como siempre en platos de barro de Buño, se vendía como el año pasado a 30 euros.
Los comensales también podían optar por pulpo á feira y churrasco, en ambos casos a 20 euros la ración, o por empanada. La botella de vino ribeiro o albariño costaba 15 euros.
Poco después de las 16 horas la cocina tuvo que cerrar al acabarse las existencias.
Con el avanzar de la tarde las pandillas de jóvenes fueron recogiendo el testigo, según se fue acercando la hora de las actuaciones musicales de Alana y del festival Oro Negro.













