Los mariscadores de Baldaio dan por perdida la campaña del próximo año
La Xunta comenzó este miércoles los trabajos para sacar la arena del canal que comunica la ría con el mar

Los mariscadores de la ría de Baldaio (Carballo) dan prácticamente por perdida no solo la campaña de Navidad sino toda la del próximo año por los seis meses que ha permanecido cerrado el flujo intermareal en la ría carballesa. El martes tienen previsto empezar a mariscar para conocer el estado de las almejas y los berberechos de la marisma, pero tienen pocas esperanzas, “por non dicir que ningunha”, de que haya ejemplares vivos, según afirma el presidente de la agrupación de mariscadores Fonte de Santa Helena, Alberto Sánchez.
“O problema non é só a campaña do Nadal, o problema é que debido a este abandono de case seis meses na ría, se cadra o ano que ven non podemos ir a mariscar”, apunta Sánchez. El presidente de la agrupación carballesa asegura que poco será el marisco que se salve, con las consecuentes pérdidas económicas que supondrá pasarse todo el año sin poder trabajar.
Y es que han sido muchos los meses de cierre. El taponamiento del canal que conecta el mar con la laguna es ya un problema habitual desde hace años, pero este es el que más ha durado, desde el mes de mayo. Ya el pasado verano los mariscadores de la ría carballesa advirtieron que había ejemplares de almejas y berberechos muertos debido al aumento de la temperatura en la laguna generado por la escasa entrada de agua salada. Así que seis meses después ya no debe quedar ningún ejemplar vivo.
O problema é que debido a este abandono de case seis meses na ría, se cadra o ano que ven non podemos ir a mariscar
Todo se confirmará el martes cuando ya esté el canal abierto de nuevo tras las obras de apertura del canal que puso en marcha este miércoles la Xunta. La actuación comenzó por la tarde, ya que por la mañana el estado del mar no permitió trabajar. Según fuentes de la Consellería de Medio Ambiente consultadas “a previsión é que entre mañá (por hoy) e pasado poida estar rematada a apertura da canle. Non obstante, o cumprimento destes prazos dependerá en boa medida das condicións meteorolóxicas e marítimas na zona”.
Un parche temporal
La acumulación de arena en el canal que conecta el mar con la laguna es un problema que lleva más de una década poniendo en jaque la actividad de los mariscadores de Baldaio. Ya en 2015, el fuerte oleaje destruyó la duna más cercana al canal, arrastrando al interior del mismo buena parte de las piedras que le daban soporte. Cuando Tragsa realizó la reparación del puente, solo levantó un poco de la arena donde antes estaba la duna y, con las primeras mareas vivas, todos los áridos fueron arrastrados de nuevo al canal.
Desde entonces, casi cada año se repite el taponamiento impidiendo el llenado y vaciado de la ría, afectando así el desarrollo de las cosechas de berberecho, almeja y longueirón que se dan en la ría y aumentando su mortandad. Cada vez que esto sucede, se aplica el mismo procedimiento: abrir el canal eliminando los áridos acumulados, pero nada más. “O ideal é que o deixasen como estaba antes, pero só quitarán a area e nada máis”, señala Sánchez.
Aunque necesaria, la actuación de estos días solo supondrá un parche temporal que “vai permitir zafar o mes de decembro, pero dentro de tres meses estaremos igual”, advierte el mariscador. El problema principal es que, al tratarse de un espacio protegido, las actuaciones son muy escasas o nulas. Cualquier medida que se tome debe respetar al máximo el funcionamiento natural de los estuarios móviles como lo son el de Baldaio o el del Anllóns, donde el mar mueve la arena de un sitio a otro, afectando así a la explotación de los riqueza marina de la zona.

Inundaciones
No obstante, la situación ya no solo afecta a la actividad marisquera, sino a todo el entorno de la laguna de Baldaio. Con las intensas lluvias del último mes y la falta de un canal de desagüe, el agua de la ría empezó a desbordarse hace un par de semana, inundando todo el entorno. Fue algo que ya pasó hace cinco años, cuando el agua alcanzó más de un metro, y que desde entonces se repite casi cada año.
El camping de Baldaio fue, de nuevo, el primer afectado, por lo que se han visto obligados a echar mano de bombas de achique para hacer frente a la situación. “Tes que estar moi pendente de poñer a bomba cada dúas por tres porque se non é un desastre as perdas que pode ocasionar”, comenta su responsable. Achicar el sótano donde el camping tiene sus mercancías supone una hora continua de bombeo, y se debe hacer varias veces al día.
Asimismo, los vecinos no pueden salir de casa sin calzar botas de goma desde hace más de quince días, y las personas mayores o que tiene movilidad reducida están prácticamente aisladas. Con el aumento del nivel del agua en los últimos días, ahora la opción para salir es ponerse en riesgo saltando el muro que comunica con el camping usando una escalera.
“Se quere vir a ambulancia para recoller a xente maior, non pode vir porque chega a auga ao coche dentro”, señala una de las vecinas de Baldaio. Además de la apertura del canal, los afectados exigen una limpieza de toda la zona en la que se empiezan a notar problemas de insalubridad (mal olor y mosquitos) por el agua acumulada durante varias semanas.










