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Carballo

Las ferias de la Costa da Morte también sufren los estragos de la cuesta de enero

Tanto en Carballo como en Cee hubo menos afluencia de puestos ambulantes y de clientes este domingo

Uno de los puestos de venta, este domingo en la feria de Carballo
Uno de los puestos de venta, este domingo en la feria de Carballo
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Las ferias de la Costa da Morte reflejan ya los efectos combinados del invierno y de la temida cuesta de enero. El primer mes del año avanza con un pulso débil en los mercados, condicionado por la lluvia, la humedad persistente y un consumo más contenido tras los gastos navideños. El resultado es una jornada ferial de domingo con menor afluencia de vendedores y compradores, aunque desarrollada con normalidad y sin incidencias destacables. 

En la Praza do Concello de Carballo y el área del mercado se notaron ausencias, sobre todo entre los cosecheros y el sector de fruta y alimentación, una situación que también se repitió parcialmente en el entorno del mercado municipal. Sin embargo, en la calle Desiderio Varela el número de puestos se mantuvo prácticamente estable, sosteniendo parte de la actividad habitual del ferial carballés. 

Este descenso de la oferta vino acompañado de una demanda más moderada, lo que derivó en una cierta contención de precios. Los manojos de grelos se vendieron a precios accesibles, entre 1,50 y 2 euros, con algunos ejemplares de mayor tamaño que alcanzaron los 2,50 euros. El repollo se despachó desde 1,50 euros la pieza, mientras que la coliflor se situó en torno a los 2,50 euros. 

Los tubérculos, con menor presencia que en otras épocas, se mantuvieron entre 1 y 1,70 euros el kilo. En el apartado de cítricos, naranjas y limones se ofrecían a 2 euros el kilo, el kiwi oscilaba entre 1,50 y 3 euros según calibre y calidad, y la manzana tabardilla se mantenía en torno a 1,50 euros. Uno de los productos más demandados fueron los huevos camperos, cuya docena se vendió mayoritariamente a 5 euros, aunque en algún puesto puntual se encontraron precios algo más bajos. 

También destacó el puesto de quesos de Susa, de Paiosaco, que volvió a concentrar una notable cola de clientes, con precios desde 9 euros el kilo. En ese mismo espacio, muchos compradores aprovecharon para llevar miel autóctona y membrillo artesano, productos que mantienen una clientela fiel incluso en épocas de menor consumo. La feria también refleja el inicio del ciclo agrícola. Es tiempo de reposición del huerto, y los lotes de medio ciento de plantas de repollo y coles se vendieron a 6 euros, una opción muy demandada por quienes ya piensan en la próxima temporada de cultivo.

A lo largo de la mañana, pese a un leve orballo final, la actividad fue ganando protagonismo y el mercado se desarrolló con normalidad. En el barrio carballés de A Milagrosa, el ferial ambulante volvió a despertar interés, aunque también con algunos puestos menos de lo habitual. La oferta se centró en textil, calzado, bisutería, churrería y algo de alimentación. El tiempo permitió que el mercado se celebrase sin interrupciones y muchas personas, especialmente mujeres, recorrieron los puestos en busca de oportunidades. 

El comercio local y la hostelería notaron algo más de movimiento gracias al ferial, aunque los propios comerciantes reconocían que el ambiente no era aún para “botar foguetes”. 

Más complicada fue la situación en Cee, donde la lluvia persistente de toda la mañana diezmó el mercado. Algunos vendedores llegaron a la localidad pero optaron por no montar sus puestos, de modo que el ferial de O Recheo no superó la treintena de stands, con oferta principalmente de textil, calzado, bisutería y algo de alimentación.

 En el mercado de abastos del centro sí permanecieron abiertos los puestos de productos frescos y distribución alimentaria. Pese a la floja jornada ferial, el comercio local de Cee presentaba un buen ambiente impulsado por las rebajas, y la hostelería, en un enclave privilegiado, registró una notable afluencia tanto en interiores como en terrazas, aportando dinamismo a la villa. 

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