Una treintena de los cruces del camino Fisterra-Muxía se perciben como peligrosos
Turismo de Galicia tiene en marcha la contratación de mejoras de la seguridad en las intersecciones

Una treintena de los 127 cruces de carreteras por las que discurre el camino jacobeo Fisterra-Muxía se perciben como peligrosos. Así se refleja en el estudio de diagnóstico del proyecto elaborado por la Axencia Turismo de Galicia para mejorar la seguridad viaria en cruces con carreteras autonómicas, municipales y provinciales de los Caminos de Santiago Fisterra-Muxía y Primitivo, de cara al Xacobeo 2027 que actualmente está en licitación. Son diversas las causas por las que se percibe esta peligrosidad.
Por un lado, según las inspecciones de campo que se realizaron para elaborar el proyecto, más del 92% de las intersecciones no tienen paso de peatones en el lugar de cruce de peligro, siendo en su mayoría las zonas afectadas carreteras municipales. Otra de las causas evidenciada en 16 cruces es la ausencia de señalización vertical, tanto aquella indicativa del recorrido del Camino para orientar a los peregrinos (mouteiras, concha, etc), como la propia señalización de advertencia de la cercanía de intersecciones. Asimismo, se ha detectado que 37 de los 127 cruces que hay en este trazado del Camino de Fisterra y Muxía no cuentan con iluminación.
A esto se suma que en aproximadamente el 31% de los cruces, el firme se encuentra el un estado “malo o regular”, mientras que más del 86% no están balizados. Todas estas deficiencias identificadas son preocupantes, teniendo en cuenta el volumen cada vez mayor de personas que deciden hacer esta ruta de peregrinación hasta Fisterra (unos 433.000 en 2023), y que la amplia mayoría (más del 93%) realizan el trayecto andando. Ante esta situación y a las puertas del Xacobeo 2027 –con la esperada avalancha de peregrinos–, a lo largo de este año Turismo de Galicia actuará en los cruces peligrosos para evitar accidentes indeseados tomando varias medidas.
Medidas a tomar
Las actuaciones previstas varían en función de la titularidad de las carreteras afectadas aunque tienen un criterio común: aumentar la visibilidad de los cruces, ordenar el tránsito de peregrinos y vehículos y reducir el riesgo de atropellos o accidentes en puntos especialmente sensibles. En el caso de las intersecciones con carreteras autonómicas, uno de los ejemplos más significativos se localiza en el punto kilométrico 48+150 del Camino, sobre la vía AC-400, a su paso por el concello de Mazaricos. Se trata de un tramo con pequeñas agrupaciones de viviendas a ambos márgenes y con señalización vertical previa para los conductores y de orientación para los peregrinos.
En este punto se proyecta el acondicionamiento y la delimitación del cruce mediante la ejecución de un tramo de pavimento de adoquín, acompañado de balizamiento reflectante, con el objetivo de mejorar de forma notable la visibilidad y la seguridad vial. Otro cruce relevante se sitúa en el punto kilométrico 12+714, en el concello de Corcubión, sobre la carretera autonómica AC-445.
En este caso, el Camino atraviesa en diagonal la calzada en un tramo complejo, donde confluyen carriles de circulación y un carril de incorporación desde otros viales. Aunque existe señalización vertical de advertencia y de guiado para los peregrinos, el proyecto considera necesario reforzar la delimitación del punto de cruce mediante la mejora del pavimento, ejecutando un tramo diferenciado en adoquín que ayude a identificar claramente el paso del Camino y a alertar a los conductores.
También en la AC-445, a la altura del punto kilométrico 10+210 del Camino, ya en el término municipal de Fisterra, se localiza un cruce desde una vía de servicio paralela a la carretera hacia una senda existente en el arcén opuesto, protegida por una bionda. Aunque este punto cuenta con señalización vertical reglamentaria y mouteiras, el proyecto de Turismo de Galicia propone una mejora de los pavimentos en la zona de transición entre el vial y el inicio de la senda, mediante la ejecución de un tramo de adoquín que facilite el paso de los peregrinos y refuerce la percepción del cruce.
En un entorno urbano de Fisterra, en el punto kilométrico 9+000 del Camino, el cruce se realiza sobre un paso de peatones existente, con aceras en ambos márgenes de la AC-445. Sin embargo, el diagnóstico detecta deficiencias en la señalización específica del Camino, ya que las placas con concha y flecha no siempre resultan visibles al situarse sobre cierres de baja altura. Para evitar confusiones y desvíos innecesarios, se proyecta la instalación de señales direccionales en puntos bien visibles que indiquen de forma clara el trazado correcto en el ámbito urbano.
En la variante Muxía-Fisterra, otro de los cruces analizados se sitúa en el núcleo de Quintáns, en el concello de Muxía, a la altura de la mouteira 212, sobre la carretera AC-440. Aunque el entorno cuenta con aceras y pasos de peatones, el estudio detecta una falta de indicación clara que guíe a los peregrinos hacia el paso más próximo, así como la ausencia de señalización de preaviso para los conductores en dirección a Muxía.
En este punto se propone ordenar la circulación peatonal mediante señalización específica del Camino y reforzar el aviso a los vehículos con señales de intersección y paso de peatones. Las actuaciones previstas en carreteras provinciales, se concentran principalmente en tramos interurbanos donde el Camino discurre por arcenes o sendas anexas a la calzada. En el concello de Negreira, a la altura del punto kilométrico 57+380, sobre la DP-5603, se proyecta la creación de un paso de peatones adoquinado, conectado con las sendas existentes, así como la instalación de bolardos con bandas reflectantes en ambos márgenes de la carretera para proteger y señalar el punto de cruce.
En el concello de Dumbría, varios cruces de la variante Muxía-Fisterra sobre la carretera DP-3404 concentran un número significativo de mejoras. En el entorno de la mouteira 263, en el punto kilométrico 25+463, el cruce se realiza en perpendicular y da acceso a un camino de tierra en pendiente descendente. La ausencia de señalización visible y la necesidad de reforzar la limitación de velocidad llevan a proyectar la instalación de señales de 50 kilómetros por hora, avisos de intersección y un paso de peatones adoquinado, acompañado de pavimento continuo en el inicio del camino, pasos salvacunetas para el drenaje y bolardos reflectantes.
Una situación similar se da en el cruce de la mouteira 261, en el punto kilométrico 24+887, también en Dumbría, donde el Camino intersecta en diagonal con la DP-3404 tras una curva cerrada. Aquí se prevé reforzar la señalización vertical, crear un cruce diferenciado con adoquín delimitado por bordillos de granito y mejorar el drenaje y la visibilidad mediante balizamiento específico. El tercer cruce problemático de este tramo se localiza en la mouteira 258, en el punto kilométrico 24+081, igualmente sobre la DP-3404.
Al igual que en los casos anteriores, el proyecto contempla la instalación de señalización reglamentaria, la creación de un paso de peatones adoquinado, la mejora del pavimento en el inicio del camino en pendiente y la colocación de elementos de balizamiento que incrementen la seguridad del peregrino. En cuanto a los cruces sobre viales municipales, que representan una parte muy importante del total y concentran buena parte de las deficiencias detectadas, el proyecto establece una serie de actuaciones comunes.
Entre ellas figuran la instalación de señalización vertical reglamentaria del Camino tanto para conductores como para peregrinos, la ejecución de pavimentos diferenciadores a base de adoquín confinado por bordillos de granito, la realización de obras de drenaje transversal y longitudinal y la colocación de medidas de balizamiento.
Además, se contempla la limpieza de obras de drenaje existentes, la recuperación de cunetas y el perfilado de taludes para mejorar la visibilidad en los entornos de cruce. En estas actuaciones se invertirán casi 700.000 euros y a la licitación que está ahora mismo en etapa de evaluación se presentaron tres ofertas.








