La Costa da Morte se vuelca con Venezuela tras la tragedia del doble terremoto
"Veía vídeos de edificios derruidos muy cerca de las casas de mi familia y era imposible contactar con nadie porque no había electricidad, internet ni teléfono"
La devastación provocada por los terremotos que han sacudido Venezuela ha despertado una ola de solidaridad en la Costa da Morte, una comarca estrechamente ligada al país sudamericano por los fuertes lazos de la emigración.
Ayuntamientos, parroquias, entidades sociales y vecinos han comenzado a movilizarse para mostrar su apoyo a las víctimas y recaudar ayuda para una población que, además del desastre natural, afronta enormes dificultades para responder a la emergencia. Uno de los gestos más visibles ha sido el de los concellos.
El Concello de Carballo expresó públicamente su solidaridad con el pueblo venezolano, con un mensaje especialmente dirigido a los cientos de vecinos de origen venezolano que residen en el municipio, la comunidad extranjera más numerosa de la localidad. Esta mañana el alcalde, Daniel Pérez, también trasladó un mensaje directo de apoyo al pueblo venezolano y, en especial, a la comunidad venezolana asentada en el municipio.
El regidor recordó que Carballo mantiene una estrecha relación con Venezuela a través de decenas de familias que llegaron en los últimos años o que conservan allí a parte de sus seres queridos. Pérez expresó la solidaridad del Concello con las víctimas de los terremotos y con todos los vecinos que viven estos días pendientes de noticias desde la distancia, subrayando que “Carballo está con Venezuela” en un momento de dolor e incertidumbre.
Por su parte, el Concello de A Laracha guardó este viernes un minuto de silencio en memoria de las víctimas, secundando la convocatoria promovida por la Federación Galega de Municipios e Provincias (FEGAMP) y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). En el acto participaron miembros de la corporación, trabajadores municipales y vecinos. El gobierno local recordó además que 133 residentes del municipio proceden de Venezuela.
También el Concello de Vimianzo guardó un minuto de silencio en la Praza do Concello para expresar su apoyo a las personas afectadas y a sus familias. La concejala de Benestar, María José Pose, destacó que "Galicia e Venezuela manteñen desde hai décadas unha fonda relación humana e familiar. Con este sinxelo xesto queremos expresar a nosa solidariedade con todas as persoas que están a sufrir as consecuencias desta traxedia e facerlles chegar o agarimo da veciñanza de Vimianzo."
A esta corriente solidaria se suma Cáritas Bergantiños, junto con las parroquias de la Unidad Pastoral de Carballo, que ha puesto en marcha una campaña urgente de ayuda humanitaria destinada a las familias damnificadas. La colecta de todas las misas del primer domingo de julio se destinará íntegramente a este fin y, además, la entidad ha habilitado una cuenta bancaria para que cualquier persona pueda realizar donativos directos. El objetivo es enviar alimentos, medicamentos y ayuda básica a una población que atraviesa una situación especialmente delicada.
La tragedia también toca muy de cerca a la familia de Diario de Bergantiños. Nuestra redactora, Ana Pérez Cavolo, nacida y criada en Caracas, tiene parte de su familia en una de las zonas afectadas por los terremotos. Afortunadamente, ninguno de sus familiares sufrió daños personales ni materiales, aunque las horas posteriores al seísmo fueron de enorme angustia.
Veía vídeos de edificios derruidos muy cerca de las casas de mi familia y era imposible contactar con nadie porque no había electricidad, internet ni teléfono
“Lo peor es la incertidumbre. La preocupación de no saber nada. Empiezas a ver en las redes sociales lugares que conoces completamente destrozados y lo único que quieres es conseguir información”, relata. Recuerda que el instituto donde cursó sus estudios de secundaria quedó reducido a escombros (como se puede ver en el vídeo que acompaña esta información) y que hasta bien entrada la tarde del día siguiente no pudo confirmar por completo el estado de sus seres queridos y si habían sufrido daños materiales.
“Veía vídeos de edificios derruidos muy cerca de las casas de mi familia y era imposible contactar con nadie porque no había electricidad, internet ni teléfono. Afortunadamente no tenemos daños que lamentar, pero la situación en Venezuela es muy complicada porque prácticamente no existe capacidad institucional para responder a una catástrofe de esta magnitud ni para afrontar la reconstrucción”, explica.

Según relata, en la zona donde reside su familia, la ayuda está llegando casi exclusivamente gracias a la organización espontánea de voluntarios y ciudadanos, que distribuyen agua potable, alimentos no perecederos, mantas. "Se necesitan medicamentos, guantes, mascarillas, pañales y material de primeros auxilios", indica. Incluso en las últimas horas se han multiplicado en redes sociales los llamamientos para conseguir linternas frontales, imprescindibles para los equipos de rescate que continúan buscando supervivientes entre los escombros.
La importante presencia de ciudadanos venezolanos en municipios como Carballo, A Laracha, Vimianzo o Cee ha hecho que la tragedia se viva con especial intensidad en la Costa da Morte. Son muchas las familias que siguen pendientes de noticias de sus allegados mientras continúan las labores de rescate en un país que, una vez más, afronta una emergencia con recursos muy limitados y donde la solidaridad ciudadana se ha convertido en la principal vía para atender a los afectados.












