El nuevo cierre del canal de la laguna de Baldaio vuelve a poner en jaque al marisqueo y el futuro del humedal
El Concello de Carballo reclama a la Xunta un estudio técnico que permita encontrar soluciones estables
El marisqueo y el futuro de la laguna de Baldaio carballesa vuelven estar en jaque. Solo cinco meses después de que la Xunta retirara la arena que mantuvo taponado durante meses el canal que conecta el humedal con el mar, la historia se repite de nuevo, justo cuando sector marisquero comenzaba a recuperarse de una de las peores crisis que se recuerdan en la laguna.
Desde el pasado mes de mayo el canal que permite el flujo intermareal que da riqueza a la ría está, de nuevo, tapado por la arena. Hasta el momento no se ha actuado, pese a que el Concello de Carballo y los propios mariscadores han reclamado una solución urgente para evitar que se reproduzcan las graves consecuencias ambientales, económicas y sociales vividas el año pasado.
El alcalde, Daniel Pérez, y el concejal Luis Lamas visitaron este martes la ría para comprobar sobre el terreno el estado del cierre. Tras la inspección, el gobierno local reiteró oficialmente a la Dirección Xeral de Patrimonio Natural la necesidad de intervenir cuanto antes y realizar una evaluación técnica que permita restablecer el intercambio natural de agua entre la laguna y el Atlántico. Esta petición se suma a la que realizó el concejal de Medio Ambiente, Miguel Ángel Vales, en junio al departamento territorial de A Coruña.
La preocupación municipal y la petición de actuación urgente se basa en un precedente muy reciente. Durante buena parte del año pasado la laguna permaneció prácticamente aislada del mar por el mismo fenómeno de acumulación de sedimentos en la desembocadura. La falta de renovación del agua alteró el equilibrio ecológico del humedal, provocando un descenso de la salinidad y un deterioro progresivo de las condiciones ambientales que acabó afectando gravemente a los bancos marisqueros.
Los profesionales de la ría denunciaron entonces una elevada mortandad de almejas y berberechos y llegaron a dar prácticamente por perdida la campaña, advirtiendo además de que la recuperación del recurso se prolongaría durante muchos meses. La situación obligó finalmente a ejecutar una apertura mecánica del canal para restablecer la comunicación con el mar y recuperar el funcionamiento natural de la laguna.
Pero las consecuencias no fueron únicamente ecológicas. El aumento del nivel del agua dentro de la laguna provocó episodios de inundaciones en el entorno, afectando a caminos, carreteras y fincas próximas, un riesgo que el Concello teme que vuelva a repetirse si el canal continúa cerrado cuando lleguen las lluvias del otoño.
Ahora, apenas unos meses después de iniciarse la recuperación del ecosistema y de la actividad marisquera, el problema vuelve a aparecer. El gobierno local advierte de que el cierre del canal favorece el estancamiento del agua y acelera procesos de eutrofización, caracterizados por la proliferación de algas y la disminución del oxígeno disponible, además de la progresiva pérdida de salinidad, factores que ponen en riesgo tanto la biodiversidad del espacio protegido como la supervivencia de numerosas especies marinas.
Impacto turístico
A ello se suma el impacto que la situación puede tener en plena temporada turística. Baldaio constituye uno de los principales atractivos naturales del municipio y el deterioro de la calidad del agua podría afectar tanto al valor ambiental del enclave como a la imagen de uno de los espacios más visitados de la Costa da Morte durante los meses de verano.
El Concello, los vecinos y mariscadores insisten en que el cierre recurrente evidencia un problema estructural que va más allá de las actuaciones puntuales realizadas hasta ahora. La dinámica natural de las dunas provoca periódicamente el taponamiento del canal, obligando a intervenciones de emergencia que resuelven la situación de forma temporal, pero no evitan que el episodio vuelva a repetirse pocos meses después.
Por ello, el gobierno municipal reclama a la Dirección Xeral de Patrimonio Natural que no solo actúe con urgencia sobre la situación actual, sino que impulse un estudio técnico que permita encontrar soluciones estables y compatibles con la conservación del espacio protegido. El objetivo, sostienen desde el Concello, es evitar que Baldaio vuelva a sufrir un deterioro ambiental que comprometa el futuro del humedal y de un sector marisquero que todavía no ha terminado de recuperarse de la crisis vivida el pasado año.












