“La alfombra floral de A Milagrosa es un homenaje del barrio a la Virgen”
El barrio carballés de A Milagrosa honra este fin de semana a su patrona con un programa en el que no podía faltar una de sus principales señas de identidad

Entre 50 y 60 personas participaron de una u otra forma en la elaboración de las alfombras florales que este domingo volverán a lucir las principales calles del barrio carballés de A Milagrosa. Ese es al menos el cálculo que hacen Lola Queijo, más conocida como Lola de Queipa, y Mari Carmen Ríos, dos de las vecinas que llevan al frente de la iniciativa desde el mes de abril, cuando un grupo formado por una decena de personas puso manos a la obra para que el proyecto pudiese llegar de nuevo a buen puerto.
En realidad, de Lola de Queipa habría que decir que con ella empezó a fraguarse esta tradición. “Todo empezó hace 34 años porque el entonces capellán, don Manuel, nos dijo que hiciésemos algo que animara a la gente porque la fiesta había decaído mucho”, recuerda.
Primero empezaron con una alfombra de serrín teñido y al segundo año ya se pasaron a la de flores, además de ir ampliando el tamaño poco a poco.
Hace tres años se dio otro paso importante con la sustitución de las flores por viruta de madera teñida. “Cada vez se hacía más difícil juntar la gran cantidad de flor necesaria y vimos que había que buscar otra solución”, explica Lola de Queipa, a la vez que añora los tiempos en que acudían al Sequeiro de Carballo a aprovisionarse del fruto del eucalipto. “Desde hace unos quince años pararon de dárnoslo porque no lo tienen”, aclara.
Todo empezó hace 34 años porque el entonces capellán, don Manuel, nos dijo que hiciésemos algo que animara a la gente porque la fiesta había decaído mucho
Tanto ella como Mari Carmen y el resto de compañeras llevan tiempo dándole vueltas a la cabeza para solventar otro de los problemas que tienen ahora mismo: encontrar una alternativa para las bellotas y las cápsulas de eucalipto a las que recurren para delimitar el contorno de los dibujos de la alfombra. “Recogerlas por los montes de las parroquias de Carballo y de otros municipios del entorno y luego prepararlas, lleva mucho tiempo”, apuntan.
Nada más pasar Semana Santa empiezan las primeras tareas con la elaboración de los dibujos, después toca pasar esos bocetos a los plásticos que este sábado se extenderán sobre las calles para traspasar el diseño al asfalto, para lo que dos mujeres trabajaron de forma paciente y minuciosa durante todo el mes de julio haciendo los agujeros por los que se colará la pintura que reproducirá los contornos del diseño.
Fondo de color fucsia
“Con los dibujos se suele acabar a finales de mayo o principios de junio, y después de San Xoán es cuando empezamos a teñir la viruta”, dice Lola. Este año el fondo del tapiz será de un color entre fucsia y morado.
El tapiz también lucirá otros colores más habituales como naranja, rojo, amarillo o azul, un tono que “tuvo mucho éxito el primer año que lo hicimos”.
Este viernes el proceso de elaboración entra en su recta final. Por la mañana toca buscar verde y flores que después se encargarán de deshacer las mujeres y los niños del barrio, en el denominado Baixo do Lerio, cedido de forma desinteresada para la causa y en el que se almacenan numerosas cajas y sacas llenas de viruta de variados colores.
Este sábado los colaboradores están citados a las 16.00 horas. Habrá que medir las calles que lucirán los tres tramos de alfombra floral– uno de 76.60 metros, otro de 27,76 y otro de 50 metros– a los que se unirá un rosetón de 4 metros de diámetro, misma anchura del tapiz vegetal.
Después se colocarán los plásticos y se delimitarán los contornos de los dibujos con pintura que se preparó el pasado jueves, al igual que ocurrió con la cola que servirá para fijar la viruta y la flor. A continuación los niños del barrio empezarán a colocar las tapas de las bellotas y las cápsulas de los eucaliptos. “Hacen un gran trabajo”, afirma Lola, a la vez que explica que los trabajos se suelen prolongar hasta las 3 o 4 de la mañana “o hasta las 6 si la cosa se complica, como nos pasó un año que acabamos a las 9 de la mañana cuando ya llegaba el cura”.
La motivación y el relevo
Al respecto de lo que las anima a seguir manteniendo año tras año esta tradición, Mari Carmen Ríos lo tiene claro: “En mi caso concreto lo hago como un homenaje a la Virgen de la Milagrosa, para que su imagen luzca más cuando la procesión pasa por encima. Si no fuese así, para mi no tendría sentido confeccionar la alfombra”.
Es una pena que se pierda este homenaje que año tras año le hace el barrio a su patrona, pero todo apunta a que va a ser así
Sin embargo, tanto ella como Lola no son demasiado optimistas en lo tocante a la pervivencia en el tiempo de esta costumbre por la que cada año es noticia este barrio carballés. Y es que ambas ven difícil que se produzca el necesario relevo generacional. “Es una pena que se pierda este homenaje que año tras año le hace el barrio a su patrona, pero todo apunta a que va a ser así. Los jóvenes no se implican, salvo en la jornada del sábado, en la que todo el mundo aparece y ayuda en lo que puede. No sé porqué pero no se atreven a dar el paso, aunque seguro que cada uno tiene sus motivos”.
La reflexión de Lola parece dejar un atisbo de esperanza: “Yo tampoco contaba con tener relevo, pero gracias a Dios al final llegaron Mari Carmen y la gente de la comisión de fiestas. Ahora lo vuelvo a ver muy difícil pero ojalá la historia se repita”














