Dos penaltis cortan la racha de jornadas invicto del Bergantiños
La UD Ourense marcó en una pena máxima señalada tras un agarrón que empezó fuera del área y Ander Barck desaprovechó la pitada a favor de los carballeses por un claro derribo

La distinta suerte en la ejecución de dos penas máximas detuvo en nueve la racha de jornadas invicto del Bergantiños, derrotado por la mínima por una UD Ourense crecida y que ya suma ocho semanas sin derrota.
Penalizó al cuadro carballés la decisión del colegiado Oliveira Dios en un agarrón iniciado fuera del área por Fito sobre Gamarra en el primer tiempo, convirtiendo el penalti Champi con un sutil golpeo ajustado cerca de la escuadra sin haberse producido llegadas previas sobre la meta de Santi Canedo, y falló ya en el segundo acto la suerte de compensación tras una ingenua zancadilla de Samu sobre el revulsivo Barck, errado en su ejecución rasa y suave ante Vizoso, que se rehizo rápido para desbaratar su propio rechace.
La derrota, y cuarta jornada sin ver puerta, supone la caída de los puestos de promoción del Bergan, que el próximo domingo recibirá al Vetusta.
Superada la media hora, en una larga y lenta posesión rojilla, se produjo la jugada clave de la tarde, aderezada con una gran dosis de polémica.
De Prado, incorporado en posición más central, filtró un pase sobre el desmarque de Gamarra.
El potente atacante madrileño le ganó la posición a Fito, que se vio obligado a frenarlo antes de que pudiese armar el golpeo en el uno contra uno con Canedo.
El descarado agarrón le costó la pena máxima en una infracción continuada que se inició fuera del área y que por su intensidad creciente acabó con el derribo en el interior de la misma, errando el colegiado en la ubicación del castigo y dejando la acción sin amonestación pese a la prometedora posición de remate.
La ejecución del penalti correspondió a Champi, que ajustó su ejecución a la escuadra derecha del marco de Canedo, batido 350 minutos después.
El segundo periodo, bajo una fina lluvia hasta el cuarto de hora final, se desarrolló sin corsés tácticos, con el campo blando y resbaladizo y las alarmas de reserva de energías condicionando la presión en campo contrario.
Con espacios, el envite se mantuvo abierto, firmando Darío y Sola las únicas llegadas forasteras que, ya con las primeras permutas consumadas, precedieron, antes de la hora de juego, al ingenuo penalti por zancadilla de Samu sobre el recién entrado Barck, quien chutó centrado desde los once metros ante Manu Vizoso, efectivo también para despejar desde el suelo su propio rechace.
En un tramo final de guante blanco, sin apenas interrupciones y con opciones claras para ambos —Marru falló por falta de fe un pase atrás de Darío con Vizoso fuera del marco; y Peñalver salvó de forma milagrosa un remate en boca de gol del recambio Jaichenco— el Bergantiños penó sin remate claro en sus ocho saques de esquina tras el descanso.






















