El Bergan levanta un 3-1 en Valladolid con un gol de penalti en el tiempo añadido
Justo antes del máximo castigo por un derribo a Tass en el área, Santi Canedo realizó una gran parada tras la que un jugador vallisoletano recogió el rechace y su remate se estrelló en la madera

El Bergantiños pasó de amagar con arrojar la toalla a llevarse los tres puntos de los Anexos en un final trepidante.
Levantó una desventaja de dos goles, que incluso pudo ser mayor, ya que el Valladolid Promesas manejaba un partido completamente loco y en el que casi siempre marcó el equipo que menos parecía merecerlo.
La victoria aleja a los pupilos de Simón Lamas del precipicio y les acerca un poco más a la salvación matemática.
El conjunto carballés no se vio por delante en el marcador hasta el minuto 95, cuando un penalti anotado por Fito, convertido en el máximo goleador del equipo tras la salida de Marru, decidió el encuentro, aunque mereció la ventaja mucho antes.
Mostró una gran superioridad, sin premio, en el primer tiempo ante un filial blanquivioleta que tuvo encarrilado el triunfo sin apenas generar peligro.
Desde el principio, el conjunto de Simón Lamas quiso manejar el choque pese a su condición de visitante.
Sabía que si le dejaba la iniciativa a un rival como el Promesas, por mucho que la situación en la tabla indique que el conjunto pucelano está en la zona de descenso, podía ser un partido muy largo.
Con criterio y con rapidez en el juego, la primera oportunidad se originó en una acción que acabó con un duro disparo de Darío que repelió Álvaro.
Le dio tiempo al Bergantiños a disparar otras dos veces a las manos del meta local en un tramo inicial en el que no hubo color. Su rival no despertaba, pero amaneció de la mejor forma posible. Con un gol, un golazo más bien.
Rulo encontró un pase magistral a la espalda de la defensa y Carvajal fusiló a Santi Canedo en la primera vez que el Promesas se plantaba dentro del área.
No se desarmó el equipo rojillo, consciente de que si seguía sometiendo a los locales iba a encontrar pronto el empate. Además, el cuadro pucelano se hundió, aunque la fortuna le favoreció en dos acciones de ataque rechazadas por un central.
Goles de Darío y Álex Pérez
La igualada llegó con un toque de calidad. Asier controló una gran diagonal y le puso la pelota a Darío para que rematara a placer.
Con el empate en el marcador siguió apretando el Bergan, comandado por un gran Koke, que le puso a Asier el segundo gol en bandeja, sin que lo pudiera convertir.
En el fútbol no se puede perdonar. Y así lo entendió Riki en la segunda vez que su equipo se plantó cerca de los dominios del Santi Canedo.
Conectó un zapatazo desde fuera del área que sorprendió al meta del cuadro rojillo poco antes del descanso.
Otra ventaja para los locales sin casi haberla buscado. Incluso a Darío le dio tiempo antes del intermedio a perdonar otra ocasión en un mano a mano con Álvaro.
Tras el descanso el choque dio un giro de 180 grados. El Valladolid Promesas, impulsado por la motivación y la urgencia clasificatoria, arrinconó a los pupilos de Lamas en el primer cuarto de hora. Todo lo contrario que en el primer acto, pese a tener ventaja.
El Bergantiños parecía noqueado, como si el no irse con ventaja al entreacto pese a los merecimientos le hubiera hecho bajar los brazos.
En esa vorágine, recibió el 3-1. Cuerpeó Carvajal con Sola, al límite de la falta. Se plantó solo ante Santi Canedo y decidió regalarle el gol a Braín.
El ariete del conjunto blanquivioleta perdonó el 4-1 poco después gracias a que Nacho Pastor reculó a tiempo.
Fito también había salvado un gol cantado poco antes.
El partido entró en un erial en el que ni unos sentenciaron ni los otros se metían en la pomada.
Álex Pérez, primer cambio, fue el único que se acercó a los dominios de Álvaro antes del minuto 70.
Poco después, inició el camino de la remontada con un trallazo desde dentro del área que supuso el 3-2.
Llega la remontada
Fue oxígeno para un Bergantiños que empezaba a dar el choque por perdido.
Tampoco es que quemara las naves con el 3-2, pero con Iago Novo sobre el campo todo puede pasar. Su exhibición no acabó hasta el pitido final.
Tass empató en un córner. Completamente solo, cabeceó a la red para terminar de enloquecer el partido.
Porque, tras el empate, los dos quisieron ganar, si bien el conjunto carballés sabía que el punto era un buen premio cuando ya lo tenía todo perdido.
Santi Canedo, que tuvo trabajo en el segundo acto, salvó un disparo de César Porras que se colaba, aunque se superó y obró el milagro, no se puede llamar de otra manera, al amansar un balón que era gol en un remate de Galde que sacó con el cuerpo.
El balón le cayó en el área pequeña al propio central, que lo mandó al palo antes de que el cancerbero lo atrapara.
Después, el milagro se trasladó al área opuesta, cuando Tass fue derribado en un forcejeo que el colegiado entendió como suficiente para pitar penalti cuando se jugaba el tiempo adicional.
Se encargó de lanzarlo Fito, quien engañó a Álvaro desde el punto fatídico y desató la locura en un Bergantiños que salió victorioso de una montaña rusa.







