Fisterra inaugura la escultura inspirada en la imagen que fue símbolo universal de la emigración
La obra supone un homenaje a todas las personas que tuvieron que abandonar su tierra buscando un futuro mejor

Fisterra rindió este sábado un sentido homenaje a la emigración, en un tributo a todas las persona que tuvieron que abandonar su tierra en busca de un futuro mejor. En el acto se inauguró una escultura inspirada en la emblemática fotografía “O home e o neno”, de Manuel Ferrol, convertida en un símbolo universal de la emigración gallega y del dolor de las familias separadas.
La concejala de Cultura, Susana Rodríguez, destacó durante la presentación del acto que es mucho más que una escultura, puesto que se trata de un “símbolo, un lugar para lembrar a aquelas mulleres e homes que tuveron que emigrar e deixar atrás a súa xente”. Y aunque “aquí quedaba a saudade”, dijo, la dignidad y el amor por la tierra siempre estuvo presente, ya que las personas que marchaban siempre tenían “a Fisterra no corazón”.
Rodríguez leyó el poema “Mujeres emigrantes” de la vecina Branca Vilela, para que no se borre el recuerdo de toda esa gente y agradeció la labor de otro autor local, Modesto Fraga, por llevar siempre su tierra como bandera. “Fisterra non é so a final dun camiño. Fisterra é memoria, sentimento e corazón”, concluyó.
El acto estuvo presidido por el secretario xeral da Emigración, Antonio Rodríguez Miranda, quien destacó que la “emigración forma parte da nosa memoria colectiva e do ADN dun pobo que soubo levar Galicia polo mundo”, al tiempo que puso en valor el esfuerzo y el sacrificio de las generaciones de gallegos que marcharon y contribuyeron a mantener vivas las raíces, la lengua y la identidad más allá de las fronteras.
En su discurso recordó que fueron miles las personas que llevaron el nombre de Galicia con orgullo, convirtiéndose también en auténticos embajadores de nuestra cultura. También se refirió a la especial vinculación migratoria de Fisterra con países como Argentina y con distintos destinos europeos, entre ellos Suíza, donde muchas familias fisterranas construyeron nuevas vidas sin romper nunca el vínculo con su tierra.
Miranda señaló que actos como este sirven para reconocer una pare esencial de la historia y para rendir homenaje “á valentía e capacidade de superación de tantas familias que tiveron que marchar”. En este sentido, indicó que la historia de la emigración sigue siendo una referencia para comprender la Galicia actual. Además, añadió que símbolos como la escultura inaugurada “non deben ser só unha lembranza permanente do que fomos, senón tamén un convite permanente ao regreso”.
Miranda concluyó recordando que “moitos daqueles esforzos e sacrificios da emigración que deixaron tristura nas familias galegas están a transformarse hoxe en historias de regreso, reconstrución e esperanza, demostrando que aquela marcha nunca foi en balde”.
El alcalde, Luis Ínsua, quiso agradecer de forma especial a la familia de los protagonistas de la obra, al tiempo que subrayó que la escultura “ten corazón, ten bágoas antigas, silencio e despedidas gardadas no fondo do mar”, algo de lo que Fisterra siempre fue testigo. El acto estuvo amenizado con la música de Irma Macías.











