La Costa da Morte se prepara para los eventuales incendios del verano
Este jueves tuvo lugar un simulacro en Fisterra con un centenar de efectivos desplegados

Tras la devastadora ola de incendios que afectó el verano pasado a la Costa da Morte y con la antesala de los importantes incendios de esta primavera en A Laracha y Carballo, la comarca se prepara ya para hacer frente a un posible temporada complicada en materia forestal.
Fisterra acogió este jueves un simulacro de incendio con afección a la población, diseñado para comprobar la coordinación entre los servicios de emergencia en una zona especialmente sensible por el riesgo forestal, la presencia de núcleos habitados y la elevada llegada de peregrinos y veraneantes durante la época estival.
La jornada movilizó a más de un centenar de efectivos pertenecientes a diferentes administraciones y cuerpos de emergencia. Participaron medios del Servizo de Prevención e Defensa contra os Incendios Forestais, con 15 técnicos, nueve agentes forestales, seis brigadas y seis motobombas. También intervinieron efectivos de la Axencia Galega de Emerxencias, del parque de bomberos de Cee, del GES de Muros, Urxencias Sanitarias de Galicia-061, Cruz Roja, Guardia Civil, Policía Autonómica, Policía Local de Fisterra y agrupaciones de Protección Civil de Fisterra, Corcubión y Cee.

El simulacro comenzó con todos estos equipos desplegados a las 8.45 horas con el aviso de un incendio forestal en una zona del Monte Nave, en las proximidades de Fonte Sete Pichos. Según el escenario planteado, el fuerte viento de componente noroeste favorecía la rápida propagación de las llamas hacia el núcleo de San Martiño de Duio, obligando a incrementar progresivamente el nivel de respuesta y movilización de medios.
A las 10 horas se declaró la situación 1 de alerta ante la afección leve a bienes no forestales. Apenas media hora después, la evolución desfavorable del incendio obligó a activar la situación 2, contemplando un escenario de grave amenaza para la población y la necesidad de adoptar medidas extraordinarias de protección civil. Durante varias horas se desarrollaron labores de extinción, coordinación y atención a la población hasta que, a las 13 horas, se dio por controlado el incendio simulado y se comunicó que ya no existían núcleos habitados amenazados. Uno de los puntos clave del ejercicio fue precisamente la coordinación entre organismos.
Una vez activada la situación 2, la Delegación Territorial de la Xunta asumió la dirección del operativo, coordinando los diferentes órganos de mando y control, entre ellos el Centro de Coordinación Operativa y el Puesto de Mando Avanzado, instalado en el aparcamiento de Escaselas, entre la carretera AC-445 y la Praia de Langosteira.
Como cabeza del operativo, la delegada Belén do Campo, participó en el simulacro junto con el alcalde de Fisterra, Luis Insua; la directora territorial de Presidencia, Xustiza e Deportes, Mar Ferreiro; y la directora territorial de Medio Rural, Nieves Mancebo. La representante autonómica recordó que estos simulacros se realizan cada año en distintos puntos de Galicia atendiendo a criterios de riesgo y a la incidencia de incendios forestales.
En el caso de Fisterra, la elección responde también a la necesidad de analizar la capacidad de respuesta en un municipio que durante el verano multiplica su población debido a la llegada de visitantes y peregrinos del Camino de Santiago. En este sentido, Do Campo destacó que el objetivo de este tipo de prácticas es simular "unha emerxencia real provocada por un incendio forestal para avaliar a capacidade de resposta e coordinación dos distintos corpos e servizos implicados, así como a correcta aplicación dos plans de emerxencia”.
La delegada añadió que estas actuaciones permiten verificar la operatividad del Peifoga y su coordinación con el Pladiga, el Plan de Prevención e Defensa contra os Incendios Forestais de Galicia. Además de las tareas de extinción, el simulacro incluyó medidas de protección civil habituales en situaciones reales de emergencia.
Entre ellas figuraron cortes de carreteras, confinamientos preventivos, evacuaciones simuladas de población y la elaboración de un mensaje de alerta a través del sistema ES-Alert, aunque este aviso no llegó a emitirse a la ciudadanía al tratarse únicamente de un ejercicio interno.
La Costa da Morte encara así una nueva campaña forestal marcada todavía por el recuerdo de los incendios del pasado verano y por unas condiciones meteorológicas que ya han obligado a la Xunta a suspender temporalmente las quemas agrícolas y forestales de particulares ante el incremento de las temperaturas y el riesgo de fuego.













