La romería de A Barca se celebrará este año con el santuario en plenas obras
La Consellería de Cultura sacó a licitación los trabajos que costarán casi medio millón de euros

La romería de la Virxe da Barca de Muxía tendrá que adaptarse este año a las obras de restauración del templo, que estarán en pleno desarrollo a mediados de septiembre. La Consellería de Cultura sacó hace unos días las obras a licitación, un procedimiento que dudará al menos dos meses (si se realiza con celeridad), a los que habrá que sumar el tiempo necesario para la formalización e inicio de las obras y los nueve meses que durarán los trabajos.
Con estos plazos, lo más previsible es que a mediados de septiembre, la obra esté todavía a la mitad, por lo que el programa de la romería deberá adaptarse a la situación. Estos trabajos que ascienden a casi medio millón de euros, son la segunda fase del plan de restauración del Santuario de A Barca que comenzó hace ya doce años a raíz del incendio que destrozó la cubierta.
Detalles de la actuación
La memoria técnica de esta segunda fase describe un edificio que, pese a no presentar daños estructurales graves, acusa con claridad el desgaste acumulado por su ubicación en un entorno marino extremadamente agresivo. El documento señala que los muros y la cantería exterior se encuentran en un estado general “regular”: no se observan grietas ni desplomes que comprometan la estabilidad, pero sí múltiples patologías asociadas a la humedad, la salinidad y a intervenciones anteriores con materiales poco compatibles.
En las fachadas, especialmente en los zócalos y zonas más expuestas al viento del sur, se detectan manchas de humedad, presencia de sales y procesos de disgregación superficial del granito. La piedra presenta en puntos concretos fenómenos de arenización y pérdida de cohesión, derivados de la acción combinada de la lluvia, la radiación solar y los ciclos de humedad-sequedad propios del litoral. Además, la memoria recoge la existencia de juntas abiertas y morteros de cemento aplicados en intervenciones pasadas que han favorecido la acumulación de humedad en lugar de permitir la transpiración natural del muro.
La actuación prevista en el exterior se centrará en la eliminación de esos morteros inadecuados y en la sustitución por materiales compatibles con la fábrica original. Se procederá al picado manual de los rejuntados rígidos, a la limpieza de las juntas y a su posterior relleno con morteros de cal de características similares a los tradicionales, que permitan la correcta evacuación de la humedad.
En las zonas con disgregación granular se aplicarán tratamientos de consolidación de la piedra, con productos específicos que refuercen la cohesión sin alterar su aspecto ni su capacidad de transpiración. También se prevé la limpieza superficial de paramentos mediante métodos no agresivos, eliminando sales, depósitos biológicos y restos de intervenciones previas.
En el interior del santuario, aunque las bóvedas no presentan daños estructurales, el estado de los revestimientos es más preocupante. La memoria detalla desprendimientos generalizados en los enfoscados, especialmente en la nave principal, el crucero y la sacristía. La intervención realizada tras el incendio de 2013 incorporó morteros de cemento blanco que, con el tiempo, han demostrado ser poco adecuados en un edificio sometido a humedad constante. La cristalización de sales y la falta de transpiración han provocado el levantamiento de las capas de acabado y la aparición de manchas persistentes.
Para arreglarlo, la obra contemplará la retirada de los revestimientos deteriorados hasta alcanzar la capa soporte estable. Una vez saneadas las superficies, se aplicarán nuevos morteros de cal hidráulica natural, compatibles con el soporte pétreo y capaces de regular la humedad interior. El proyecto incluye la recuperación de acabados con técnicas tradicionales, respetando la textura y el carácter del templo. En las zonas afectadas por restos de hollín del incendio se realizarán limpiezas específicas para eliminar depósitos sin dañar la piedra vista.
Otro frente de intervención serán las filtraciones detectadas en el entorno de las ventanas, especialmente en las orientadas al sur. Aunque la cubierta fue renovada en la fase anterior y se encuentra en buen estado, la memoria advierte de entradas puntuales de agua a través de huecos y carpinterías. Se revisarán los encuentros entre marcos y fábrica, se mejorará el sellado y se sustituirán elementos deteriorados para evitar nuevas filtraciones.
Durante la ejecución, una vez instalados los andamios, se evaluará en detalle el origen exacto de estas entradas de agua para aplicar soluciones definitivas. Las carpinterías de madera, en general en buen estado, serán objeto de labores de mantenimiento, con especial atención a los herrajes metálicos. En la puerta principal se actuará sobre las piezas afectadas por la oxidación, limpiando y protegiendo los elementos metálicos y reparando los daños en la madera asociados a la corrosión. También se intervendrá en escalerillas y elementos auxiliares que presentan deterioros por uso y exposición a la humedad.
El proyecto no contempla trabajos en la cubierta ni en el forjado, que se consideran en buen estado tras las actuaciones anteriores, pero sí incluye una revisión integral del comportamiento higrotérmico del edificio, con el objetivo de mejorar su capacidad de respuesta frente a la humedad ambiental. Asimismo, está previsto recuperar el pavimento original de enlosado de piedra granítica de la sacristía, eliminando la tarima de madera actualmente existente en este espacio.
La intervención, además, ha sido diseñada para minimizar el impacto en el entorno de A Barca. La memoria destaca que la distribución interior y las características paisajísticas del enclave no se verán alteradas. No obstante, la presencia de andamios y zonas acotadas será inevitable durante buena parte del verano y el inicio del otoño. Así, la romería de septiembre convivirá con un santuario parcialmente cubierto por estructuras auxiliares y con trabajos en marcha tanto en el exterior como en el interior.







