Cinco ayuntamientos alegarán contra la planta de biogás prevista en A Laracha
Los alcaldes de A Laracha, Cerceda, Arteixo y Culleredo acordaron este jueves actuar de forma coordinada
La oposición institucional a la planta de biogás proyectada en Soandres sigue creciendo en la comarca. Ya son cinco los ayuntamientos que han confirmado que presentarán alegaciones contra la instalación prevista en Vista Alegre: A Laracha, Arteixo, Cerceda, Culleredo y Carballo.
El movimiento supone un nuevo paso en la escalada política y social que rodea a un proyecto que continúa generando rechazo vecinal por su posible impacto ambiental, los olores, el tráfico pesado y la afección a la cuenca del Anllóns.
Los alcaldes de A Laracha, José Manuel López Varela; Arteixo, Carlos Calvelo; Cerceda, Juan Manuel Rodríguez; y Culleredo, José Ramón Rioboo, mantuvieron este jueves una reunión conjunta en la que acordaron actuar de forma coordinada y presentar alegaciones al procedimiento actualmente en tramitación. Los cuatro regidores coincidieron en mostrar se preocupación por las posibles consecuencias que podría tener la actividad prevista tanto para el entorno natural como para la calidad de vida de los vecinos.
La futura planta se ubicaría en Vista Alegre, muy próxima a los límites municipales con Arteixo, Cerceda y Culleredo, una circunstancia que explica la implicación directa de estos municipios en el procedimiento de alegaciones actualmente abierto. Según trasladaron tras la reunión, las reclamaciones se centrarán principalmente en la protección del patrimonio, el riesgo de afección sobre los ríos Anllóns y Valiñas, los olores derivados de la actividad y el impacto del tráfico continuo de vehículos pesados vinculados al transporte de residuos.
Uno de los puntos que más inquietud genera entre los ayuntamientos es la cercanía de la instalación a la cuenca del Anllóns, principal curso fluvial de Bergantiños y fuente de captación de agua para parte de la población larachesa. También preocupa la proximidad del nacimiento del río Valiñas al emplazamiento previsto para la planta. Los regidores consideran además que el movimiento constante de camiones podría provocar problemas de tráfico y seguridad vial en una zona rural con carreteras de menor capacidad.
A ello se suman las molestias asociadas a los olores que, según sostienen tanto vecinos como técnicos consultados, podría generar el tratamiento de residuos orgánicos e industriales previsto en la instalación. Los cuatro alcaldes reafirmaron asimismo su intención de “defender os intereses dos seus concellos” y de agotar todas las vías administrativas posibles para tratar de impedir que el proyecto salga adelante.
A esta ofensiva institucional se suma también el Concello de Carballo, que esta misma semana anunció también su intención de presentar alegaciones tras reunirse con representantes de la plataforma Stop Biogás A Laracha. El alcalde, Daniel Pérez, y el concejal de Obras, Luis Lamas, trasladaron entonces su preocupación por el posible impacto que la planta tendría sobre el medio natural, especialmente para el Anllóns que surte de agua el municipio. El gobierno carballés también confirmó que llevará al próximo pleno una moción para oficializar el rechazo institucional al proyecto y mostró su apoyo a las movilizaciones impulsadas por la plataforma vecinal.
La plataforma Stop Biogás A Laracha mantiene desde hace semanas una intensa campaña informativa y de movilización que ha incluido reuniones, charlas y reparto de modelos de alegaciones para facilitar la participación vecinal en el procedimiento administrativo. La próxima cita será este sábado con la manifestación convocada a las 12 horas en A Laracha. La marcha partirá desde la plaza Les Sables d’Olonne y finalizará frente a la casa consistorial con la lectura de un manifiesto.
Desde la plataforma consideran que la movilización servirá para visualizar el rechazo social que existe hacia el proyecto en distintos municipios de la comarca. Mientras avanza el plazo de exposición pública que finaliza el 26 de mayo, tanto las administraciones locales como el movimiento vecinal intensifican así la presión contra una planta que se ha convertido ya en uno de los principales focos de debate político y social en la zona.











