Las primeras cerezas de la temporada llegan a Paiosaco a 5 euros el kilo
Las patatas de la nueva cosecha comienzan a desplazar a las viejas a precios entre 1,50 y 3,50 euros

Las primeras cerezas de la temporada ya comenzaron a verse en los mercados de la Costa da Morte y una de las imágenes más llamativas de la jornada ferial de este domingo en Paiosaco fue precisamente un cesto repleto de cerezas autóctonas, todavía escasas, pero muy demandadas en una campaña que acaba de arrancar. El encargado de exhibirlas era Ernesto Pombo, conocido como “A Baiuca”, vecino de Montemaior y uno de esos veteranos cosecheros que todavía mantienen pequeños frutales tradicionales para autoconsumo.
Sin embargo, cada vez son menos habituales escenas como la de este domingo en el ferial larachés. Pombo acudió con una pequeña representación de su cosecha de cerezas, procedentes de cuatro cerezos que aún conserva en producción en sus terrenos de Montemaior. “Antes había más”, comentaban algunos compradores mientras observaban el puesto. Las cerezas locales compartían protagonismo con otros vendedores llegados desde O Bierzo y León, que despachaban cientos de kilos de fruta recién recogida a cinco euros el kilo.

Al tratarse de las primeras de la temporada, la demanda era elevada desde primeras horas de la mañana y muchos clientes buscaban llevarse las primeras bolsas antes de que se agotase el producto.
Patata nueva
Paiosaco vivió así una nueva jornada de mercado marcada por la llegada de productos frescos de temporada, aunque con menos puestos de lo habitual debido a la coincidencia con los actos de las Letras Galegas. Aun así, el ferial larachés volvió a confirmar su peso como uno de los grandes referentes hortícolas de la zona. Entre los productos que más movimiento generaban estaba también la patata nueva, que comienza ya a desplazar definitivamente a la de la campaña pasada.
La producción de la zona, tanto de interior como de beiramar, cotizaba entre 1,50 y 3,50 euros, mientras que la patata nacional procedente de Cartagena se vendía a 1,50 euros el saco de diez kilos. La importada de Egipto bajaba incluso hasta un euro por envase similar. Por contra, la patata de conservación de la anterior campaña se movía entre 1 y 1,70 euros. La llegada de género nuevo también se notaba en otros productos de huerta.
Los guisantes en vaina alcanzaban los cinco euros, mientras que el grano se pagaba entre diez y doce euros dependiendo de la calidad. El manojo de zanahorias rondaba los 2,25 euros; la cebolla oscilaba entre cinco y doce euros y la cebolleta se mantenía en torno al euro. El pimiento morrón se vendía a 3,75 euros y los tomates registraban amplias diferencias de precio, desde tres hasta 6,5 euros según procedencia y tamaño. Las piezas de lechuga seguían a un euro.
También bajaron ligeramente los huevos camperos, que ayer podían encontrarse entre cuatro y cinco euros la docena. La miel se mantenía entre diez y doce euros el bote y los quesos artesanos se ofrecían tanto por pieza —de ocho a doce euros— como al corte, a unos diez euros el kilo. En el apartado de planta, la campaña de huerta continúa plenamente activa. Las plantas de pimiento de Herbón, italiano y morrón arrancaban en torno a los tres euros, mientras que el cebollino alcanzaba precios de entre siete y diez euros.

Cee y Baio
La actividad comercial se extendió también a otros puntos de la Costa da Morte. En Cee, el mercado de O Recheo reunió alrededor de 65 puestos ambulantes, cerca del 65% de ocupación habitual de temporada alta. El ambiente fue especialmente bueno durante toda la mañana gracias al tiempo favorable y a la presencia de numerosos visitantes y peregrinos en tránsito por la villa.
El mercado combinó puestos de textil, calzado, bisutería y alimentación, mientras que la plaza de abastos mantuvo también actividad con productos frescos y de consumo diario. También se dejaron ver por el mercado ceense las primeras cerezas, escasas pero muy demandadas por los fieles . El comercio local y la hostelería volvieron a actuar como complemento del mercado semanal ceense, con bares y cafeterías llenos durante buena parte de la mañana en una villa que mantiene un importante movimiento comercial en la comarca.
También Baio registró movimiento comercial, aunque con menos puestos de los habituales. En la plaza Jorge Mira se instalaron alrededor de una veintena de vendedores con presencia de textil, deporte, alimentación y otros artículos. Como suele ocurrir cada semana, la pulpeira volvió a concentrar gran parte de la actividad hostelera y apenas quedaban mesas libres durante el mediodía.

Los mercados semanales siguen funcionando así como uno de los principales puntos de encuentro social y comercial de la Costa da Morte, especialmente en estas semanas en las que comienzan a aparecer los primeros productos de temporada y se reactiva el movimiento previo al verano.










