Paiosaco comercializa cinco toneladas de cerezas en su feria anual
La ola de calor obligó al Concello de A Laracha a suspender la actuación de la AC Queiroga prevista para esta tarde

Miles de personas pasaron este domingo por el recinto ferial de Paiosaco, A Laracha, para disfrutar de la Feira das Cereixas, una de las citas comerciales y gastronómicas más multitudinarias del verano en la Costa da Morte. Una docena de puestos especializados pusieron a la venta alrededor de cinco toneladas de cerezas, que volvieron a convertirse en el producto más buscado de una jornada marcada por el intenso calor, el ambiente festivo y una elevada afluencia de visitantes durante toda la mañana.
La feria, declarada Festa de Interese Turístico de Galicia, volvió a demostrar su capacidad de convocatoria. Desde primeras horas comenzaron a llegar compradores procedentes de distintos puntos de la comarca y también de otras zonas de Galicia para abastecerse de uno de los productos estrella de la temporada. A partir de las 12 horas empezó el momento de mayor afluencia, con retenciones en los accesos al recinto que obligaron a intervenir a Policía Local, Guardia Civil y Protección Civil para regular el tráfico y facilitar los estacionamientos.
Las cerezas acapararon prácticamente toda la atención del mercado. La mayor parte del fruto procedía del Valle del Jerte, en Cáceres, aunque también hubo oferta llegada desde Zaragoza y La Rioja. Los precios oscilaron entre los 3,50 y los 6 euros, mientras que algunas cajas de dos kilos podían adquirirse por siete euros. La variedad más cotizada volvió a ser la picota, la cereza sin rabo, que alcanzó precios de entre cinco y seis euros.
En total participaron alrededor de una docena de vendedores especializados, entre fruteros profesionales y comerciantes que se abastecen en el mercado central de frutas de A Coruña. Algunos de ellos mantuvieron la tradición de repartir cerezas entre los más pequeños, contribuyendo a crear un ambiente familiar en una jornada que trasciende el ámbito estrictamente comercial y que se ha convertido en una de las grandes referencias festivas del verano en el municipio.
Falta de relevo generacional
Sin embargo, el sector continúa acusando el relevo generacional. La feria volvió a registrar la ausencia de algunos de los fruteros habituales que durante décadas acudieron a Paiosaco y que han cesado su actividad tras jubilarse. Esa circunstancia ha reducido el número de puestos dedicados a la venta de cerezas, aunque el volumen comercializado sigue situándose en torno a las cinco toneladas gracias a la consolidación de los vendedores que continúan participando en el mercado.
La cosecha autóctona también dejó una imagen distinta a la de otros años. Las altas temperaturas favorecieron la recuperación de la producción en distintas zonas de la comarca, como Entrecruces y Rus, en Carballo, o Montemaior y Soandres, en A Laracha. Sin embargo, la mayor parte de esas cerezas se destinaron al consumo familiar y apenas llegaron al recinto ferial, donde tampoco se vieron las producciones procedentes de Lugo y Ourense que sí estuvieron presentes en otras ediciones.
Más mercado
Aunque las cerezas fueron las grandes protagonistas, el mercado volvió a poner de manifiesto el peso que sigue teniendo el sector primario en la economía de la comarca. Los cosecheros ofrecieron patata nueva con precios de entre uno y 1,80 euros el kilo, además de judías frescas que se vendían entre tres y cinco euros y huevos a entre cinco y seis euros la docena. Muchos visitantes aprovecharon la jornada para completar sus compras con otros productos de temporada, manteniendo el carácter agrícola que históricamente ha definido este mercado dominical.
La programación festiva acompañó durante toda la mañana la actividad comercial. La charanga Malandros-Escola de Samba recorrió el recinto poniendo la nota musical, mientras que el estand de la fiesta acogió demostraciones culinarias con recetas elaboradas a base de cerezas. El dúo Xilo e Carlos es el encargado de amenizar la sesión vermú.
Aunque para esta tarde estaba prevista la actuación de la Asociación Cultural Queiroga, el Concello decidió suspenderla por la ola de calor. Ya por la noche llegará la verbena con Radio Cos y, siguiendo la tradición, una sesión de fuegos artificiales a cargo de Artefogo, de A Laracha. Durante la madrugada también se procederá al relevo de la comisión organizadora de las fiestas del próximo año.
La Festa das Cereixas mantiene así su condición de una de las citas más esperadas del calendario festivo de Bergantiños y volverá a ceder el protagonismo al mercado hasta el primer domingo de octubre, cuando la localidad celebre una nueva edición de la Festa da Fabada.











