El calor adelanta la llegada de los higos a la feria de Paiosaco, que cotizan a cuatro euros el kilo

El calor de los últimos meses también se deja notar en los puestos de la feria de Paiosaco. Las altas temperaturas han adelantado la maduración de algunas frutas y los primeros higos de la temporada hicieron este domingo su aparición en el recinto larachés, donde se vendieron a cuatro euros el kilo. Una llegada temprana que compartió protagonismo con la amplia variedad de productos de la huerta local que caracteriza las citas estivales.
El tercer domingo de agosto volvió a reunir en Paiosaco a cosecheros llegados tanto de diferentes puntos de Bergantiños como de otras zonas de la comarca. Aunque las fiestas que estos días se celebran en numerosos lugares restaron algunos vendedores y compradores, la feria mantuvo una importante presencia de puestos y una oferta marcada por los productos de temporada.
Entre las frutas, los melocotones se podían encontrar entre tres y cuatro euros el kilo, mientras que las ciruelas rondaban los dos y tres euros. A ellos se sumaron manzanas manteca y urraca, con precios de entre dos y cuatro euros, además de los recién llegados higos.
Buena parte de los puestos procedían de explotaciones y pequeñas huertas de As Mariñas e interior, de Tordoia, Cerceda y Val de Barcia, en Carral, además de algunos cosecheros de la Costa da Morte. Productos cultivados en casa que mantienen vivo uno de los principales atractivos de Paiosaco y que siguen encontrando en la feria una salida para los excedentes del autoconsumo.
El verano es también tiempo de ensaladas y conservas, y eso se reflejó en los puestos. Los tomates se vendieron entre dos y seis euros; las lechugas, a un euro; y el pimiento morrón, a 3,50. El italiano se podía adquirir desde dos euros y el de Herbón alcanzaba los tres. Pepinos y calabacines estaban a dos euros; las zanahorias, a 2,25; las cebollas, desde dos euros, y el repollo, a 1,50 euros el kilo.
La patata autóctona mantuvo igualmente una presencia destacada, con variedades de piel blanca y roja desde 1,70 euros. Algunos cosecheros ofrecían además lotes de tubérculos a precios más reducidos. La oferta se completaba con distintas variedades de habas, desde los siete hasta los doce euros en vaina o desgranadas, mientras que los huevos camperos volvieron a situarse entre cinco y seis euros la docena.
Entre quienes mantienen su cita habitual con Paiosaco está María Castiñeiras, veterana cosechera natural de Ribela, en Santiago de Vilaño. Aunque tras casarse se trasladó a Val de Barcia, en Carral, continúa acudiendo a las ferias de A Laracha con productos de su propia cosecha. Peras, ciruelas, manzanas, limones, alubias, judías y huevos de gallinas alimentadas con maíz forman parte de una oferta que ejemplifica el carácter tradicional que todavía conserva el mercado.
La actividad ferial se extendió también a Baio, que cada tercer domingo de mes celebra su propia cita en la nueva plaza del físico Jorge Mira. Allí se instalaron alrededor de una treintena de puestos ambulantes de textil, calzado, alimentación y churrerías, junto a las tradicionales pulpeiras. Pese a la coincidencia con numerosas fiestas y a las altas temperaturas, vecinos y visitantes volvieron a acercarse a ambos mercados.














