Una amistad sin fronteras que cada verano vuelve a A Laracha
La Cena del Pregón sigue reuniendo cada año a medio centenar de amigos de la infancia que llegan desde lugares como Silicon Valley o Gales

Hay amistades para las que los kilómetros apenas cuentan. Algunos viven en A Laracha, otros han desarrollado sus carreras profesionales a miles de kilómetros, en lugares como Silicon Valley o Gales, pero las fiestas patronales consiguen cada verano que alrededor de medio centenar de amigos de toda la vida vuelvan a sentarse alrededor de una misma mesa. Es la Cena del Pregón, una cita que nació del reencuentro y que, con el paso de los años, ha acabado convirtiéndose en una tradición más de estas fechas.
La reunión de este año tuvo como escenario la Discoteca Pazos, donde los asistentes compartieron un menú concertado que tuvo también su particular homenaje al producto de la Costa da Morte. Paco Moinelo, uno de los laracheses que participa habitualmente en el encuentro y el mayor subastador de marisco de la lonja de A Coruña, aportó para la ocasión una selección de percebes que se convirtió en uno de los platos estrella de la noche.
Tampoco faltó uno de esos guiños que ayudan a mantener el carácter desenfadado de la reunión. A quienes participan en la cena pero no han nacido en A Laracha se les hizo entrega de sus correspondientes 'pasaportes', una particular manera de acreditar su pertenencia a un grupo en el que el lugar de nacimiento importa bastante menos que los años de amistad.
Desde Silicon Valley y Gales, todos los caminos conducen hasta A Laracha
Y como toda celebración que se precie, la suya también tiene pregón y pregonero. Este año el encargado de poner palabras a los recuerdos compartidos fue el siempre popular Lolo Lodeiro, que encontró en la historia y las anécdotas de A Laracha el material perfecto para una intervención cargada de humor y memoria.
El encargado de presentarlo fue otro larachés con una trayectoria que traspasa fronteras, Ángel Viña, fundador de Denodo, una de las compañías de referencia en el ámbito de la gestión de datos, y que reparte su vida entre Palo Alto, en pleno Silicon Valley, y A Laracha. Por unos días, la tecnología y California quedaron lejos para recuperar amistades, historias y lugares comunes.

Lodeiro tituló su pregón 'Mi primera tablet', aunque aquella primera tableta poco tenía que ver con las actuales. Era una pizarra, acompañada de su inseparable pizarrillo, que durante generaciones formó parte de la cartera de los escolares laracheses. “A miña primeira Tablet da marca Pizarra, asistida polo seu infaltable pizarrillo, acompañou a xeracións de laracheses”, recordó.
A partir de ahí, el pregonero fue saltando entre épocas con la ironía como hilo conductor. Hasta se preguntó si aquellas pizarras, que se rompían con facilidad, no habrían necesitado los actuales protectores de pantalla.
La mirada atrás le permitió también recuperar algunos capítulos menos conocidos de la historia local, como las “Centrais Nucleares de Laracha”, en referencia a los pequeños saltos hidroeléctricos que décadas atrás llevaron electricidad a distintos puntos del municipio.
Por el relato desfilaron Luis Martínez Vázquez y el salto de Ribela, germen de la actual Hidroeléctrica Laracha; Luciano Iglesias Cambón, fundador de Electricidad Soandres y responsable de una pequeña central en Samir que abasteció a más de una veintena de lugares; o Eduardo Queijo Pérez y su instalación de As Leborías. También hubo espacio para recordar otros saltos que funcionaron en Golmar, Soandres o Erboedo.
Y de aquellas pequeñas hidroeléctricas, a otro símbolo de modernidad. Lodeiro llevó a sus amigos hasta 1950 para recordar la línea de trolebuses entre A Coruña y Carballo, inaugurada el 23 de febrero de aquel año, con 34 kilómetros de recorrido.
Entre percebes, “pasaportes”, recuerdos y muchas historias compartidas transcurrió una cena cuyo verdadero éxito está precisamente en seguir celebrándose. Porque detrás del pregón hay, sobre todo, un grupo de amigos que ha conseguido mantener su vínculo pese a que la vida los haya llevado por caminos, profesiones y países muy diferentes.

La cadena continuará el próximo verano. El encargado de tomar el relevo de Lolo Lodeiro será Arsenio Fernández Viña, natural de Cillobre y otro ejemplo de esa amistad sin fronteras. Ingeniero electrónico con una dilatada trayectoria profesional en el Reino Unido y experiencia en ámbitos como la seguridad electrónica, la automoción o la sanidad, vive entre Gales y A Laracha.
Será él quien tenga que escribir el próximo capítulo de una peculiar tradición que, al menos una vez al año, consigue que todos los caminos vuelvan a llevar a A Laracha.











