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Ábalos, Cerdán, Koldo, Zapatero… ¡Sánchez!

Hay cosas que se dicen y que nadie se cree. Se trata de crear un “relato” que oculte la verdad y la manipule. No es una estrategia nueva ni original, Goebbels la dominaba y obtenía buenos resultados, así llegó el fascismo, el de verdad, al poder a través de unas elecciones supuestamente democráticas. En España, esta España nuestra, Goebbels tiene alumnos aventajados, tienen su despacho en Moncloa y redactan cada día un argumentario que los palmeros de Sánchez repiten por toda España sin pararse a pensar ni un segundo, viene de Moncloa y no hay nada que pensar, ya piensan por ellos.

Alfonso Guerra creyó hace un tiempo, que Zapatero era una especie de ‘Bambi’ y se equivocó, era simplemente un lobo con piel de cordero que ha roto todos los consensos y los puentes para polarizar a los españoles y enfrentarlos, un guerracivilismo que le ha dado sus frutos y que sufrimos desde hace ocho años, los que Sánchez lleva ocupando la Moncloa.

Decía Pedro Rodríguez, periodista tristemente desaparecido, que en nuestro país pasa todo, pero pasa tarde. Tenía razón, en mi Galicia natal decimos que “a todo cerdo le llega su San Martín” y esto se traslada a la política patria y se cumple. Ha llegado la hora de Zapatero y, con ella, la hora del “sanchismo”, esto no da más de sí y la corrupción acompaña a Sánchez cada paso que da, pasos, eso sí, cortos porque a la calle no puede salir, sencillamente no es bien recibido en ningún lugar y sus palmeros no quieren entenderlo, claro, se les acaba el chollo y en el mercado laboral libre, nadie cuenta con ellos.

Esto tiene una explicación, la ciudadanía percibe que su democracia está secuestrada, que el presidente pasa del pueblo, pero también de las instituciones y ello explica que, sin vergüenza alguna, haya dicho públicamente, que podría gobernar sin el legislativo o, lo que es lo mismo, despreciando la soberanía del pueblo. También sabe que no tiene mayoría parlamentaria ni tampoco social, salvo en las encuestas de otro sinvergüenza, el tal Tezanos, que ya tiene las rodillas destrozadas de tanto arrodillarse, eso sí, con nuestro dinero.

Con estos avales nada democráticos, Sánchez se aferra al sillón de Moncloa y no permite que los ciudadanos votemos para dar nuestra opinión sobre sus trampas y mentiras, cada vez más indecentes. Pero ahora la cosa se agravó, el líder espiritual del socialismo “sanchista”, el expresidente Zapatero, está imputado por graves delitos que habrán de demostrarse, pero la cosa huele fatal para todo el mundo menos, por supuesto, para Zapatero y sus hijas, unas emprendedoras de tomo y lomo que facturan millones por trabajos no realizados. El jeta de Zapatero llenó su boca en público diciendo: “Un socialista es aquel dispuesto a tener poco y dar mucho”, y el muy caradura se lo aplicó al revés, el está dispuesto a tener mucho y repartir muy poco, a no ser que lo desmientan aquellos con los que reparte.

La marca España ha sido vapuleada por el millonario expresidente y la prensa internacional nos pone en evidencia con titulares que avergüenzan a todos los españoles no ‘sanchistas’. Esto es insostenible y, cada día que pasa, el daño a nuestra democracia es más irreparable en el mundo salvo en aquellos países que siguen los pasos de Sánchez y son los nuevos aliados de esta España: Cuba, Nicaragua, Méjico, Brasil, China o Corea del Norte, y ahora también Hamás o Irán.

¿Por qué un demócrata se mantendría en el poder sin darle la voz al pueblo en estas circunstancias? Pues porque no es un demócrata, es un autócrata de libro que se siente por encima del bien y del mal y que, quizá, sufra alguna patología no diagnosticada.

Por todo esto hoy mismo aquí, en Madrid, miles de personas caminamos en paz y ordenadamente para censurar a este gobierno corrupto ya que no se plantea una moción de censura donde debiera plantearse si, aunque se pierda, si es que se pierde, porque es una necesidad de emergencia nacional, es una moción de censura pedagógica que representaría el sentimiento real de los ciudadanos. Lo hizo Felipe González, la perdió en el Parlamento, pero meses después obtuvo la mayor representación que jamás consiguió el partido socialista. No entiendo a los asesores de Feijóo que dicen que hay que esperar, pero ¿a qué?, qué más tiene que pasar en España para que el gobierno sea censurado.