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Tengo que morderme la lengua

 Presumo de no haber recibido jamás una llamada de la dirección del periódico para cambiar un texto o influirme sobre los contenidos de mis artículos. Escribo en libertad y opino exclusivamente bajo mi criterio, que ustedes pueden compartir o no y esta es la grandeza de la democracia, desde el respeto siempre, opinar o criticar las cosas que uno dice sin censuras ni argumentarios partidistas que convierten, muchas veces, la posición del analista en sectarismo. 

Las cosas que estamos viviendo en España son inaceptables desde todo punto de vista y pretenden ser edulcoradas desde los equipos de “opinión sincronizada” que, desde Moncloa, reciben instrucciones cada día sobre lo que deben de decir u opinar siempre al servicio del “sanchismo” y además son premiados por ello. Llega un momento en el que la realidad desnuda a aquellos que se prestan a ese juego sucio y que en su tarea “informativa” traicionan la verdad para colocarnos relatos que se dan de bruces contra nuestra realidad.

Ahora sabemos que hay una relación de 61 periodistas que están dirigidos desde el gobierno y, aunque no se conocen sus identidades, todavía, no sería complicado hacer la lista. Esto duele más cuando estamos en tiempo de pagar a hacienda, que se decía que éramos todos, pero parece ser que no. El faro moral de la izquierda, el ínclito Zapatero, guardaba en su caja fuerte una relación de joyas que, según una valoración pericial, superan el millón trescientos mil euros, a precio de tasación, que siempre es inferior al precio real de mercado. De momento no hay explicación para que Zapatero justifique esta fortuna en piedras preciosas, pero las mentiras que ya conocemos, nos hacen pensar lo peor. Un tal sr. Arroyo, supuesto analista político habitual de las tertulias pagadas en medios de comunicación, nos quiso colar que esas joyas eran una herencia y que su valor estaba entre 30.000 y 50.000 euros, pretendiendo quitarle importancia al joyero del socialista Zapatero. Hasta este estómago agradecido tuvo que disculparse por la mentira tras conocer la tasación pericial, pero, lo que está claro es que Zapatero tiene que explicar, si puede, de dónde salieron, quién se las regaló o qué le pagaron con ellas. El mismo que nos decía que “ser socialista es tener poco y estar dispuesto a dar mucho”, se dedicó a forrase sin informar a la hacienda pública de su crecimiento patrimonial y sin pagar como es debido.

También sabemos que Leire, la fontanera del PSOE, cobraba del partido cuatro mil euros al mes a través de facturas falsas emitidas directamente o a través de terceros. También nos cuentan que el PSOE pagaba los abogados de Cerdán, Ábalos y Koldo y ahora se reabre el caso Plus Ultra donde se enterraron 53 millones de euros públicos nadie sabe por qué. Pero aparece un teléfono clonado del dueño de la compañía aérea y Zapatero se pone muy nervioso, no discute el contenido, pero pretende que se anule esa prueba como sea. Ya pueden imaginarse que en ese teléfono hay mucha verdad que dejaría al ex presidente a los pies de los caballos.

Zapatero, que fue un desastre como presidente y dejó a España arruinada mientras nos decía que estábamos en la Champions de la economía europea, que congeló las pensiones y recortó el sueldo de los funcionarios y que acabó convocando unas elecciones reconociendo su incapacidad para gestionar, fue resucitado por Sánchez, blanqueado hasta convertirlo en el referente moral de la izquierda. Y aquí es donde me tengo que morder la lengua. Pagaré a Hacienda porque no me queda otra, pero necesito que alguien me explique por qué a Zapatero no hay ahora mismo un solo inspector de hacienda que lo cite para revisar sus cuentas. Lo dicho, paro aquí porque a él no le inspeccionan, pero a los autónomos como yo, nos crujen. Dios nos libre de olvidar ingresar un IVA, lo dicho, mejor me callo.