Galicia hace las cosas bien
Cuando el ruido político parece imponerse al análisis sereno, resulta especialmente reconfortante leer el informe del Foro Económico de Galicia que, integrado por profesores e investigadores, empresarios, directivos y periodistas de referencia, invita a mirar la realidad económica gallega desde una perspectiva optimista.
La principal conclusión es tan sencilla como relevante: Galicia está creciendo y lo está haciendo al mismo ritmo que la economía española desde el año 2000, pese a partir de una situación demográfica mucho más desfavorable. “Galicia y España son hoy islas de crecimiento sostenido dentro de una Unión Europea que avanza con mucha más lentitud”, señaló el director del Foro, Santiago Lago Peñas.
Dato significativo es que Galicia ha pasado de estar en el decimoquinto puesto entre las comunidades autónomas a ocupar el noveno en términos de renta relativa. Detrás de esa evolución no hay milagros, hay empresas que han entendido la necesidad de abrirse a mercados exteriores y con su capacidad exportadora compensan algunas de las limitaciones estructurales de la comunidad gallega.
Pero el informe, presentado la semana pasada, lejos de caer en la autocomplacencia, señala que uno de los principales desafíos de Galicia sigue siendo el envejecimiento de la población. En lo que va de siglo la edad media de los gallegos pasó de 42 a 48 años. Por eso, Galicia necesita “fijar” profesionales y atraer inmigrantes que trabajen, emprendan y desarrollen aquí sus proyectos vitales plenamente integrados en la sociedad.
Galicia crece porque hace las cosas bien, recordó el editor del informe, José Luis Gómez. “Crecer por encima de Europa no es una casualidad, es el resultado de una estrategia basada en la estabilidad institucional, en la innovación y el capital humano” que conducen a una mayor productividad. La economía florece cuando existe confianza y cuando las reglas del juego ofrecen certidumbre.
Noticias de las últimas semanas refuerzan esta conclusión. Ahí está la automovilística china SAIC que trae a Galicia la producción de vehículos eléctricos de la marca MG, la apuesta por modernizar la industria de seguridad y defensa o el impulso que vive As Pontes como polo de atracción de nuevas industrias o la probable transferencia de la AP-9, eje vertebrador de Galicia.
Galicia tiene recursos naturales, empresas competitivas, universidades, capacidad tecnológica y entidades como el Foro Económico que anticipan tendencias y orientan decisiones públicas. Ese es un patrimonio colectivo que conviene proteger porque el crecimiento no está garantizando. Hay que cultivarlo cada día con instituciones sólidas, una administración eficaz y una visión compartida del futuro. Si Galicia mantiene ese rumbo, tendrá muchas más posibilidades de convertir el actual ciclo de crecimiento en una prosperidad duradera.
