Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

Instalados en la mentira

Estaba intentando relajarme durante el verano aprovechando que Sánchez estaba en la Mareta. Los problemas continúan ahí, pero la ausencia medida del presidente restaba un poco de tensión, pero no. Hoy me voy a centrar en Ceuta y Marruecos. Haré el esfuerzo de no mencionar la corrupción ni a Begoña ni a Ábalos ni a Koldo ni a Cerdán ni a la directora general de la Guardia Civil ni a Plus Ultra ni a toda la porquería que rodea al susodicho Sánchez, no. Hoy solo quiero referirme a la política del gobierno instalado en la mentira permanente.

Sucedió lo de Ceuta, una invasión en toda regla y Marlaska, quién lo ha visto y quién lo ve, puso en funcionamiento la máquina de mentir e, inmediatamente, fue respaldado por todo el gobierno. Ya no hacen de la necesidad virtud, ahora hacen de la mentira virtud y la máquina del fango que habita en Moncloa, faltó a la verdad desde el minuto uno pretendiendo un ejercicio de manipulación masiva que se fue diluyendo poco a poco a medida que la realidad se imponía y las mentiras quedaban al descubierto. Empezaron contando 40.000 invasores, después pasaron a 50.000 y a 70.000 pero la ministra de Defensa fijó la cifra en 80.000. Solo una persona del gabinete de comunicación de Moncloa dijo la verdad desde el principio: fue despedida. Así trata Sánchez a los que dicen la verdad, no tienen sitio en su entorno.

Después el Gobierno se refirió a las mafias que trafican con seres humanos, que existen sin duda, algunas incluso subvencionadas por el propio Gobierno, pero que en esta invasión no tuvieron papel alguno, solo se trataba de culpar a cualquiera menos al gobierno marroquí. Esta es la cuestión, nadie sabe las deudas ocultas que Sánchez tiene con el Reino de Marruecos, nadie entiende lo que hizo Sánchez con el Sáhara al regalárselo a la dictadura alauita y, por supuesto, él no lo explicó ni a los ciudadanos españoles ni al parlamento, sencillamente Sánchez actuó como si aquel desierto fuera suyo y se lo regaló porque le dio la gana. Ahora todos los esfuerzos se dedican a lavar la imagen del gobierno invasor al que Marlaska califica de “socio leal” y las relaciones con España como “extraordinarias y de colaboración total y absoluta”. No quiero ni imaginarme lo que pasaría si las relaciones fueran malas.

Nuestra frontera con Marruecos no fue defendida ni protegida, los ceutíes fueron abandonados y hoy siguen igual. Después dijeron que todos los invasores serían devueltos a su país, otra mentira porque todavía hoy en Ceuta más de 5.000 personas siguen deambulando por las calles en busca de comida mientras los españoles de Ceuta no salen a la calle porque tienen miedo.

La normalidad que Marlaska anunció se traduce en seis agresiones sexuales en los últimos días y, al mismo tiempo que anuncia que todos volverán a su casa, anuncia un reparto de personas en comunidades autónomas que deben acoger a los invasores. O se devuelven o se reparten, las dos cosas no pueden ser verdad. Dijeron también que el gobierno no sabía nada del plan de los invasores, dejando por los suelos a los servicios de inteligencia y al CNI, lo cual fue ampliamente desmentido, sí sabían y no actuaron. Para hoy mismo hay anunciada otra invasión, pero, ahora sí, el ejército está a pie de frontera para evitarlo.

Marruecos está crecido y su ministro de Exteriores reivindica públicamente la propiedad marroquí sobre Ceuta y Melilla, sí, ese socio leal que dice Marlaska, quiere robar un trozo de España. Las relaciones de Marruecos con Estados Unidos y con Israel, sus mayores apoyos, son extraordinarias, las de España son catastróficas y ahí hay una clave para entender lo que está pasando. Hemos regalado Sáhara, hemos renunciado de facto a Gibraltar y la marca España es un despojo difícil de resucitar gracias a Sánchez y su necio ministro de Exteriores. Y con todo esto… ¡Sánchez de vacaciones pagadas!