El rector de la UDC se había erigido en nuestro particular David contra un Goliat que se oponía a que A Coruña tuviese ya facultad de Medicina. Y toda la ciudad –además de un buen montón de estudiantes– estaba con él. Pero, finalmente, no habrá batalla. Elegimos confiar en que se cumpla el acuerdo de descentralizar la actual formación. Todo un ejercicio de fe.
