Un bombero con una perrita en brazos. A falta de más contexto, lo mismo podemos pensar en un calendario de esos que tanto éxito tuvieron hace unos años o en un rescate enternecedor. Lo de la tarde del miércoles en el tejado de un edificio de la calle San Andrés fue lo segundo. Con sonrisas de los testigos y móviles capturando el momento. Ojalá más sucesos así.
