España certificó su presencia en el Mundial de 2026, que será una cita peculiar, debido a la ampliación del número de participantes, pero que satisfará las extrañas necesidades de los más futboleros. Y es que la simple posibilidad de ver un Uzbekistán-Cabo Verde, un Curazao-Escocia o un Haití-Nueva Zelanda puede cumplir los sueños húmedos de los Maldini de turno.
