Aunque el Dépor perdonara la vida al Ceuta y se durmiera ligeramente en los laureles al final, tras la cuarta victoria consecutiva hay que decir, con el pecho bien hinchado, que sienta la mar de bien dormir en las alturas, en la cumbre. Da igual la lluvia de la previa, el frío o el hambre por jugar a las 14.00, que seremos felices mirando la clasificación.
