Muchos pequeños se preguntarán de donde sale la fortuna del Ratoncito Pérez. Y se lo preguntarán todavía más si pasan estos días por Payo Gómez y ven la impresionante mansión que el roedor amigo de los dientes de leche se gasta en, valga la redundancia, el escaparate de una clínica dental. Todo un imperio tiene el pequeño magnate de los dientes.
