Si el mono Punch se convierte en el animal favorito de medio mundo y su peluche, en uno de los juguetes más demandados, no hay mercadillo que no intente aprovechar el tirón. La calle Real no es menos. Entre conejitos, perros y capibaras –otro éxito incontestable– está el muñeco más abrazable. El público pide y el comerciante responde.
