Presumíamos de ser un refugio climático por el que muchos turistas que huían de temperaturas sofocantes se veían atraídos. Pero este mes muchos ya se cuestionan si lo seguimos siendo. Tras el 35,9 que marcó la ciudad el pasado fin de semana, los termómetros volverán a subir hasta los 30 grados en unos días. Y las culpables no serán, en este caso, las hogueras.
