No hay coruñés que no se lleve una chaqueta antes de salir de casa en verano, por si luego refresca. El tema es que ya no lo hace. Desde el mes de junio, la ciudad apenas ha bajado de los 18 grados y cada vez suma más noches tropicales. Entre eso y las temperaturas de récord de este año, cada vez nos alejamos más de ese tan querido y cotizado refugio climático.
