El evento astronómico del año nos tiene mirando al cielo. ¿Estará nublado? ¿Habrá niebla? Tenemos claro que la oscuridad será patente de cualquier forma, pero perdernos el culmen del eclipse por una nube nos tiene en tensión. De tanto mirar al cielo, alguno va a acabar teniendo una contractura en el cuello. Más nervios que antes de afrontar un examen importante.
