Cuando el cuerpo se defiende demasiado: el impacto silencioso de las enfermedades autoinmunes

Las enfermedades autoinmunes se han convertido en uno de los grandes retos de la salud contemporánea. Son patologías complejas, muchas veces invisibles a simple vista, en las que el propio sistema inmunitario ataca al cuerpo, provocando dolor crónico, fatiga extrema, problemas cognitivos o dificultades para realizar tareas cotidianas. Fibromialgia, hipotiroidismo, artritis, lupus, colitis ulcerosa, psoriasis… más de 80 diagnósticos distintos que, aunque muy diferentes entre sí, tienen algo en común: alteran profundamente la vida diaria.
En Galicia, y especialmente en A Coruña, el aumento de estos casos se está dejando sentir de manera clara en el ámbito del cuidado domiciliario. Y una de las personas que lo vive en primera línea es Miryam Fernández, directora de Wayalia A Coruña, una de las oficinas más reconocidas a nivel nacional.
Personas que parecen independientes, pero realmente necesitan apoyo
En los últimos meses, Miryam y su equipo han observado un cambio importante en el perfil de las personas que solicitan ayuda. Ya no son solo mayores de 80 o 90 años quienes buscan asistencia para mantenerse en su entorno. Ahora, también llegan hombres y mujeres entre los 50 y los 70 años, en teoría en una etapa de plena autonomía, pero a los que la enfermedad les roba energía, estabilidad y tiempo.
La fibromialgia es uno de los diagnósticos más frecuentes. Provoca un dolor intenso, persistente, al que se suma un deterioro cognitivo que en ocasiones se confunde con primeros signos de demencia. El hipotiroidismo, también muy presente, genera cansancio extremo, niebla mental y alteraciones del carácter. Y muchas veces estas patologías vienen acompañadas de otras complicaciones metabólicas, como inicios de diabetes.
Miryam lo explica con claridad: “Estamos viendo un repunte enorme. Personas que, según la ley, son independientes porque caminan y no son mayores… pero su día a día no refleja esa independencia. Les cuesta cuidarse. Les cuesta organizar su vida. Y necesitan apoyo real”.

Un ritmo de vida que no ayuda
A este contexto sanitario se suma un escenario social acelerado, cargado de obligaciones, trámites, citas médicas colapsadas y poca conciliación. Para alguien con una enfermedad crónica, cada pequeño contratiempo puede amplificarse.
Como señala Miryam: “Vivimos en un sistema que nos quita tiempo. Si a cualquier persona le cuesta encontrar un hueco para ir al médico, imagínate quien convive con una enfermedad autoinmune, cansancio continuo o dolor. Muchos comen mal, duermen poco, y sienten que no llegan a nada”.
El resultado es un círculo que se retroalimenta: menos tiempo para cuidarse, peor estado de salud, más agotamiento… y una sensación de soledad creciente.
Wayalia A Coruña: cuidados que devuelven tiempo y calidad de vida
En este contexto, la labor de Wayalia A Coruña se ha vuelto imprescindible. No solo acompañan a personas mayores dependientes; también atienden a clientes jóvenes o de mediana edad que buscan apoyo para gestionar su día a día.
Los cuidadores pueden trabajar en horarios cortos -tres o cuatro horas por la mañana- realizando tareas esenciales: limpieza, comida saludable, recados, organización doméstica o supervisión de medicación. Además, Wayalia A Coruña ofrece servicios en jornadas partidas y servicios de internas entre semana, de fin de semana e incluso en festivos, adaptándose así a las necesidades reales de cada familia y a distintos grados de dependencia. La clave es liberar a la persona enferma de la carga logística, física y mental que tantas veces se vuelve abrumadora.
“El objetivo es que el cliente se dedique a vivir: a caminar, a hacer deporte, a socializar. Que tenga tiempo de verdad para cuidarse, no para hacer la cama o poner lavadoras. Eso también es salud”, subraya Miryam.

Un cuidado profesional y humano
El equipo de Wayalia posee formación específica sobre patologías crónicas y restricciones alimentarias vinculadas a ciertos tratamientos. Saben, por ejemplo, qué alimentos deben evitarse si un paciente toma anticoagulantes, o qué tipo de sal pueden usar quienes tienen hipotiroidismo. Son detalles pequeños, pero marcan una diferencia enorme en la seguridad y bienestar del cliente.
Además, la oficina de A Coruña se ha renovado recientemente para transmitir esa misma filosofía: un espacio cálido, igualitario, diseñado para que tanto clientes como cuidadores se sientan acogidos. “Aquí nadie es más que nadie. Queremos que quien entre sepa que está en un lugar donde va a ser acompañado y respetado”, añade Miryam.
Wayalia también apuesta por la formación continua. Talleres como el reciente curso de inteligencia artificial -impartido para cuidadoras- ayudan a que ellas mismas enseñen a los clientes nuevas herramientas que mejoran su autonomía.
Cuidar antes, para vivir mejor después
El mensaje que Miryam repite es tan sencillo como importante: no hay que esperar a estar mal para pedir ayuda. “Cuidarse es un derecho. Y tener apoyo no es un capricho: es salud. La gente joven ya empieza a darse cuenta. Piden cuidadores que sepan cocinar saludable, acompañarlos en viajes, hablar idiomas… y más adelante, si su enfermedad avanza, ese mismo profesional ya conoce su vida y puede acompañarlos”, destaca.
Porque la dependencia no siempre llega con la edad. A veces llega con un diagnóstico que transforma la vida a los 50, a los 60 o incluso antes. Y contar con ayuda profesional marca la diferencia entre sobrevivir… y vivir con calidad.
Miryam insiste también en que la información es accesible y cercana: “Cualquier persona que lo necesite puede venir a la oficina sin compromiso, llamarnos o escribirnos. Estamos a pie de calle, muy visibles, y también disponibles de forma digital. Lo importante es que sepan que estamos aquí para ayudarles".
Valor añadido: el acompañamiento más allá del cuidado
Wayalia A Coruña ha firmado un acuerdo de colaboración con Albia, empresa del Grupo Santa Lucía. Gracias a esta alianza, los clientes cuentan con un servicio adicional especialmente valioso en momentos delicados.
Cuando un cliente fallece -algo que suele ocurrir con más frecuencia en épocas complejas como el invierno-, Wayalia envía, a través de Alvia, un centro de flores en su memoria. Además, los familiares reciben una atención personalizada y preferente, independientemente del seguro que tengan contratado y del lugar en el que se encuentren.
Miryam resume este compromiso con sus propias palabras: “Queremos que las familias sientan que seguimos a su lado incluso cuando ya no podemos prestar el servicio. Es un gesto, pero también una forma de acompañar, de que sepan que no están solos.”
Este acuerdo refleja que Wayalia es mucho más que una empresa de cuidados: es acompañamiento, compromiso y sensibilidad. Desde iniciativas como el patrocinio del cortometraje hasta colaboraciones con partners de primer nivel, la filosofía de la delegación es clara: estar al lado del cliente en todas las etapas de su vida… y también en los momentos en los que más apoyo necesitan.






















