La Xunta llama a extremar las precauciones para que la gripe aviar no afecte a aves domésticas
El lunes entran en vigor las restricciones que incluyen a Cerceda, Mazaricos, Dumbría, Vimianzo y Zas

La conselleira do Medio Rural, María José Gómez, apeló el viernes a extremar las precauciones para evitar que la gripe aviar afecte a las aves domésticas en Galicia, una enfermedad que motiva que las gallinas deban estar confinadas en 40 ayuntamientos gallegos a partir de mañana.
Un confinamiento que, en la Costa da Morte, afecta a Cerceda y Tordoia, como zonas de especial riesgo; y a Dumbría, Mazaricos, Vimianzo y Zas, como zonas de especial vigilancia.
La conselleira se ha referido a la decisión del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de aplicar medidas adicionales de refuerzo para prevenir la propagación del virus de la influenza aviar, ante la constatación esta semana de un aumento del riesgo por la proliferación de casos en Europa –sobre todo en aves silvestres–, los movimientos migratorios y el descenso de las temperaturas.
Preguntada al respecto, la conselleira ha destacado que, hasta el momento, en Galicia no se ha detectado ningún caso en ninguna granja ni en animales domésticos, pero sí en aves silvestres. Además, ha dicho que sí se han dado casos en otras comunidades que han conllevado el sacrificio de todos los animales de las explotaciones. Por ello, ha considerado que todas las medida que se tomen de protección van a ser buenas para el sector y ha pedido “extremar las precauciones” de bioseguridad en todas las granjas, además de en los 40 ayuntamientos gallegos en los que se tendrán que adoptar restricciones.
La titular do Medio Rural, además, ha recordado que la próxima semana habrá otra reunión del comité en el que se tomas estas medidas para proteger la sanidad de toda la cabaña ganadera en la que se abordará si seguir avanzando en las restricciones o si estas quedan limitadas a los 40 ayuntamientos. La conselleira ha recordado que las medidas decretadas por el Ministerio de Agricultura conllevan que todas las aves domésticas, como gallinas y pollos, tienen que estar confinadas, en recintos cerrados. Si se encuentran en patios, estos deben adoptar medidas de seguridad para que las aves silvestres no puedan acceder a los bebederos o a la comida de estas para protegerlas de cualquier infección.
María José Gómez ha confiado en que estas medidas sean suficientes para atajar el problema en una comunidad con un censo muy elevado de explotaciones de autoconsumo, con “más de 150.000”.






















