La Rapa das Bestas de Vimianzo brindó una intensa lucha cuerpo a cuerpo entre caballos y aloitadores

El Monte Areosa de Vimianzo estaba a rebosar de gente este domingo para disfrutar de la tradicional Rapa das Bestas, que organiza la asociación Monte Faro. Vecinos de la zona y de otros puntos de la provincia e incluso de fuera llegaban temprano para asegurarse un buen sitio donde sentarse y poder disfrutar de todo el espectáculo, que se prolongó durante más de dos horas, con un descanso en medio para reponer fuerzas.
Una intensa lucha cuerpo a cuerpo entre caballos y aloitadores, siguiendo el ritual de cada edición. Los aloitadores saltan al curro, reducen al animal, algunos con mucho esfuerzo por la bravura de los équidos, y cortan las crines. Toda una sesión de peluquería como comentaban algunos de los asistentes. En esta edición participaron una treintena de aloitadores, en diferentes grupos. Entre ellos solo una mujer se atrevió a encararse con los animales, aunque sí hubo más participación femenina para cortar las crines.
Una vez completada la “rapa” con éxito, los animales volvían a subir al monte, ya saneados donde continuarán salvaguardando el monte Faro. También se llevó a cabo el tradicional sorteo de un potro entre los asistentes, y al rematar, los asistentes disfrutaban de la final del Mundial en dos pantallas en el campo.
Aunque la “rapa” propiamente dicha tenía lugar ayer por la tarde, la actividad ya comenzaba el sábado bien temprano con la bajada de los caballos desde el monte. Jinetes a caballo, motos y personas a pie colaboraron en las tareas para reunir a los équidos, unos 115 ejemplares en total. Paseos a caballo por Vimianzo, “carreira de rolos”, degustación de carne de potro y verbena amenizada por el dúo Calú completaron la jornada del sábado.
El domingo de mañana también se llevó a cabo un espectáculo ecuestre de doma en libertad a cargo de Paco Martos, muy aplaudido por los asistentes. Después, los caballos entraron en el curro para estar listos para la tarde, hubo sesión vermú con Begoña García y comida campestre con la pulpeira María e Luis, con raciones de pulpo, churrasco, criollos y jamón cocido.













