La Xunta adjudica por 33,3 millones las obras de ampliación de la Autovía da Costa da Morte
Una UTE formada por tres empresas gallegas se encargará de construir los 5,8 kilómetros que contempla el proyecto

La Xunta de Galicia acaba de hacer oficial la adjudicación de la ejecución de las obras de ampliación de la Autovía da Costa da Morte (AG-55).
Tal y como ya transcendió hace unas semanas a raíz de que la Axencia Galega de Infraestruturas hiciese pública la propuesta salida de la mesa de contratación, será finalmente la UTE formada por las tres empresas gallegas Taboada Ramos (Lalín), Covsa (Pontevedra) y Comsa (Santiago), la que se encargue de construir los 5,8 nuevos kilómetros que permitirán prolongar la AG-55 entre Santa Irena y la AC-432, la carretera que une Vimianzo y Camariñas.
El importe de la adjudicación asciende a 33.363.014,14 euros, unos 3 millones menos que el presupuesto base de licitación.
La oferta de la UTE en cuestión fue elegida entre el total de once que concurrieron al concurso, dos de las cuales (las presentadas por Copadas y Dragados) fueron finalmente excluidas al ser catalogadas como bajas temerarias y rechazar la AXI las justificaciones de ambas constructoras.
Las tres compañías elegidas finalmente tienen todas una facturación millonaria y amplia experiencia, al punto de que una de ellas, Comsa, ya formó parte del grupo de empresas que ejecutó la primera fase de la autovía entre Carballo y Santa Irena.
Son casi 28 kilómetros libres de peaje que comunican los términos municipales de Carballo, Coristanco, Cabana de Bergantiños y Zas, acercando todos estos municipios a la ciudad herculina, con el condicionante de que en el tramo entre Carballo y A Coruña sí hay que pagar peaje.
La intervención que acaba de adjudicarse permitirá ampliar la infraestructura viaria en 5,8 kilómetros más, los comprendidos entre Santa Irena (Vimianzo) y la carretera Vimianzo-Camariñas.
Este nuevo tramo se construirá sobre una traza en la que parte del movimiento de tierras ya se acometió durante la primera fase de la obra, lo que agilizará los trabajos.
En el nuevo contrato que acaba de adjudicar la Xunta se contempla la construcción de dos enlaces y la previsión de un tercero, además de tres viaductos, seis pasos superiores, tres pasos inferiores y seis obras de drenaje.
Una de las estructuras más singulares del proyecto será el viaducto sobre el río Vimianzo, que permitirá dar continuidad a la vía en este entorno, concretamente entre los puntos kilométricos 7+005 y 7+249.
Los otros dos viaductos permitirán salvar el obstáculo que supone el cauce del río Grande.
En el primer caso durante la fase inicial de la autovía también se construyeron los pilares y estribos, por lo que ahora toca completar la estructura.
En este mismo apartado, se ha optado por suprimir el viaducto de 136 metros de largo que iba a ir sobre el regato de O Foxo, sustituyéndolo por una bóveda de 17 metros debido al poco caudal que lleva dicho curso de agua.
Entre los enlaces previstos figura el de Santa Irena, que mantiene el diseño original tipo trompeta con ajustes para adaptarse a la normativa vigente, y una conexión final provisional con la AC-432 que servirá como base del futuro enlace completo de Vimianzo Norte, con rotondas y ramales preparados para el eventual desdoblamiento que llevarán al polígono industrial vimiancés.
Desde el Concello de Vimianzo vienen reivindicando la necesidad de incluir en el proyecto un enlace directo con el parque empresarial, aunque la Administración autonómica entiende que la construcción de ese enlace le compete al Gobierno central por tratarse de un polígono de promoción estatal.
En cuanto a la velocidad del tráfico, estará limitada a 100 kilómetros por hora en el tronco principal, mientras que en los ramales de enlace la limitación oscilará entre los 40 y los 60 km/h.
La nueva vía también obligará a regular la intersección entre la AC-552 y la AC-432 para reforzar la seguridad por el previsible incremento del tráfico.
infraestructura clave que acerca la comarca al área coruñesa
Después de muchos avatares y años de retraso, el primer tramo de la Autovía da Costa da Morte se inauguró de manera oficial el 29 de julio de 2016.
Su entrada en funcionamiento supuso un antes y un después en materia de comunicaciones para buena parte de las comarcas de Bergantiños y Soneira, en tanto que los habitantes de la comarca de Fisterra deberán esperar a que se haga realidad la promesa de llevar la infraestructura hasta Cee para beneficiarse plenamente de la misma.
Tiene una longitud de 25.5 kilómetros (tramo Carballo-Baio Norte), a la que hay que añadir los 2,2 de la variante de corredor (Baio Norte-Santa Irena).
Su diseño técnico incluye ocho enlaces y cuatro carriles–dos para cada sentido de la circulación– seis viaductos (Rego dos Gatos es el más largo con 250 metros y el del río Calvar, ambos en Coristanco, el más alto con más de 30 metros).
Destaca también por la gran calidad de su trazado, que supera los estándares habituales de autovía.
La inversión rondó los 170 millones.










