Vía libre ambiental al parque tecnológico de Zas, pero se deberán rastrear posibles restos neolíticos
El informe ambiental publicado este martes en el Diario Oficial de Galicia concluye que el plan parcial no tendrá efectos ambientales adversos significativos

El desarrollo del Parque Científico y Tecnológico de la Costa da Morte, proyectado en Zas, ha superado la evaluación ambiental estratégica simplificada, aunque antes de seguir avanzando deberá afrontar una investigación arqueológica mucho más exhaustiva de los terrenos. El informe ambiental publicado este martes en el Diario Oficial de Galicia concluye que el plan parcial no tendrá efectos ambientales adversos significativos, pero impone varias condiciones, entre las que destaca una prospección de la totalidad de las 43,78 hectáreas del ámbito y de una franja adicional de 200 metros a su alrededor.
El informe de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural señala que, aunque actualmente no existe ningún bien arqueológico catalogado dentro de los terrenos, el entorno inmediato presenta una “gran fertilidade arqueolóxica”. A partir del patrimonio ya conocido en la zona, los técnicos concluyen que el ámbito previsto para el parque se encuentra “no medio de unha gran necrópole neolítica”.
Además, el análisis efectuado mediante tecnología LiDAR ha permitido apreciar dos posibles túmulos no catalogados dentro de los propios terrenos. Las imágenes históricas también aumentan el interés arqueológico del lugar: tanto el vuelo americano de 1956 como el interministerial de 1980 muestran un espacio que apenas había sufrido modificaciones y que conservaba su sustrato original. Para Patrimonio, estas circunstancias hacen posible que permanezcan yacimientos que no resulten visibles actualmente en superficie.
Una prospección de 2009 que no sirve para descartar restos
Uno de los aspectos en los que profundiza el informe es precisamente la investigación arqueológica realizada hasta ahora. La memoria justificativa del plan señalaba que una prospección concluía que no existían yacimientos visibles dentro del ámbito. Sin embargo, al revisar sus archivos, Patrimonio Cultural comprobó que ese trabajo data de 2009 y que, en realidad, no consistió en una prospección específica de los terrenos donde se proyecta el parque.
Aquella intervención fue un estudio de los yacimientos arqueológicos ya catalogados en todo el término municipal de Zas, realizado con el objetivo de incorporarlos, delimitarlos y catalogarlos en el PXOM. La Xunta considera, por tanto, que no existe una investigación reciente y específica de la superficie que ahora se pretende urbanizar y que, en consecuencia, no puede descartarse la presencia de bienes arqueológicos todavía sin identificar.
Esta circunstancia obliga a realizar una nueva prospección que abarcará todo el ámbito del plan y otros 200 metros alrededor. Su finalidad será estudiar el territorio e identificar posibles bienes del patrimonio cultural antes de culminar la ordenación. Los resultados deberán trasladarse además a un catálogo que recoja tanto los elementos situados dentro del parque como aquellos localizados en el exterior que puedan resultar afectados por su desarrollo. Todos ellos tendrán que quedar correctamente delimitados.
La investigación no se limitará a buscar restos arqueológicos. Patrimonio reclama también un estudio a pie de campo y una encuesta etnográfica. La proximidad del río Grande y el carácter inundable de parte del entorno hacen probable, según el informe, la existencia de levadas, canalizaciones u otras infraestructuras tradicionales relacionadas con la captación y distribución del agua. La presencia de numerosos molinos y puentes en el entorno del río de Baio y la propia toponimia de la zona, con referencias como Os Muíños, refuerzan esta posibilidad.
Si aparecen estas estructuras hidráulicas, la futura ordenación deberá procurar hacerlas compatibles con el parque y garantizar su mantenimiento, conservación y limpieza, especialmente en las áreas sometidas a riesgo de inundación.
Control arqueológico también durante las obras
Las cautelas no terminarán con la prospección previa. Patrimonio establece que toda la superficie deberá quedar sometida a un control arqueológico exhaustivo durante la ejecución de las obras. Este seguimiento tendrá que realizarse tanto durante los movimientos de tierra como en las fases previas de desbroce y tala de la vegetación, precisamente porque algunos restos podrían permanecer ocultos bajo el terreno.
El informe llega además a cuestionar la relación de la ordenación planteada con el espacio existente. Patrimonio considera que la propuesta presentada “semella pouco respectuosa coas preexistencias ambientais e culturais” y aprecia una “falla de diálogo co territorio preexistente”, una cuestión que reclama analizar con mayor profundidad en las siguientes fases de redacción.
La ordenación definitiva tendrá que incorporar de manera orgánica los elementos patrimoniales que aparezcan en las investigaciones, pero también las masas boscosas, los árboles autóctonos de gran porte y las posibles infraestructuras hidráulicas tradicionales. De esta forma, el resultado de las prospecciones podrá tener consecuencias directas sobre el diseño final del parque.
Un ámbito de casi 44 hectáreas entre Baio y A Cebola de Abaixo
El Parque Científico y Tecnológico de la Costa da Morte se proyecta al noroeste de Zas, entre Baio y el actual polígono industrial de A Cebola de Abaixo. El ámbito alcanza los 437.812 metros cuadrados, de los que 351.850 corresponden al sector de suelo urbanizable industrial AR-Sector-I3 delimitado en el PXOM como Polígono Monte Vello. Otros 73.879 metros cuadrados corresponden al sistema general de zonas verdes y 5.613 al viario adscrito.
El diseño plantea una red viaria interior articulada alrededor de un eje central, con un acceso principal desde la AC-404 y una nueva conexión hacia el este que enlazaría con el área industrial existente. Las edificaciones serían aisladas, con un máximo de dos plantas y ocho metros de altura, mientras que al norte se concentraría una gran zona verde de amortiguación vinculada al río Grande y a su área inundable.
Precisamente el acceso desde la AC-404 también deberá ser revisado durante la tramitación. El plan propone una glorieta, mientras que el PXOM contemplaba una intersección en T. La Axencia Galega de Infraestruturas exige definir con detalle la solución y realizar un estudio de tráfico para determinar si las carreteras autonómicas pueden absorber la circulación que generará el futuro parque.
La EDAR de Baio está infradimensionada
El abastecimiento y el saneamiento constituyen otro de los condicionantes. Los terrenos carecen actualmente de servicios urbanísticos y la documentación reconoce que las canalizaciones de abastecimiento existentes en el entorno son limitadas. El informe técnico incorporado al expediente señala además que la EDAR de Baio está actualmente infradimensionada.
El proyecto plantea una nueva conexión de abastecimiento vinculada a un nuevo depósito, así como una red separativa, una nueva EDAR en el borde oeste del parque y un tanque de tormentas para gestionar las aguas pluviales. Antes de aprobar el plan deberá acreditarse, no obstante, que existen recursos hídricos suficientes para atender la nueva demanda y que tanto las infraestructuras existentes como las proyectadas tienen capacidad suficiente.
Medio Ambiente también reconoce que la transformación de unos terrenos actualmente forestales tendrá impacto paisajístico. Para reducirlo, exige valorar una zona verde continua en el límite oeste que actúe como barrera visual y favorezca la transición con el suelo rústico. En las nuevas zonas verdes deberán utilizarse especies autóctonas.
Con estas condiciones, la Consellería de Medio Ambiente considera que el parque no tendrá efectos ambientales adversos significativos y permite que continúe su tramitación sin necesidad de someter el plan a una evaluación ambiental estratégica ordinaria.

















